De Adán y Eva a La Edad de la Inocencia: un repaso de la historia de los vínculos en el Día del Mal de Amores

En el proceso de enamorarnos, caemos esclavos de nuestras hormonas y neurotransmisores en un proceso en el que interviene la feniletilamina (que abunda en los chocolates), las feromonas que despiden nuestros cuerpos creando la primera atracción, las endorfinas responsables de esa embriaguez del enamoramiento y por último la oxitocina –la hormona del amor que nos une cuando se acaba la pasión–. Nada de esto sabían los escritores que volcaron su talento describiendo los males de amor que, muy probablemente, ellos mismos habían experimentado.

¿Por dónde empezar con esta historia de afectos desaventurados?

Me inclino a pensar que el primer amor desdichado fue el que vivieron Adán y Eva, expulsados del Paraíso por la manzana de la discordia. Había una única regla impuesta y, a pesar del mundo idílico en el que vivían, rompieron esa condición de fidelidad y obediencia impuesta por el Creador… Desde entonces, nos persiguen el dolor, la vergüenza, la muerte y las recriminaciones que, seguramente, hostigaron a la primera pareja.

Gómer y Oseas vivieron otra historia de pasión desaventurada por la infidelidad y el abandono, aunque la perseverancia de Oseas sea considerada como una victoria del amor conyugal.

Venus y Cupido, de Alessandro Allori. Museo Fabre, Montpellier. (Foto: Archivo)

La mitología grecorromana es una sucesión de relaciones infortunadas que no necesariamente eran románticas sino, más bien, carnales. Los dioses, las ninfas, los reyes y las princesas daban rienda suelta a su erotismo, que no siempre culminaba en un vínculo amoroso y menos aún estable. Helena de Troya abandona a su marido, huye con Paris y desata la guerra más cantada de la historia.

Zeus reparte hijos por todos los rincones del universo y Venus prodiga sus encantos que con el tiempo serán sinónimo de enfermedad transmisible, un mal de amores menos cantado por los poetas y más estudiado por los médicos.

El mito más romántico fue el de Eurídice y Orfeo, quien decide bajar al inframundo en búsqueda de su esposa, aunque su coraje termina en su desgraciada pérdida. El amor de Cupido y Psique, si bien pasa por momentos infortunados, culmina con el triunfo del afecto.

La pasión entre Apolo y Dafne da lugar a la metáfora de los laureles que coronan a los poetas como Ovidio, quien narra esta pasión desventurada en su “Metamorfosis”.

Lucrecio y Cátulo cantan al “cruel amor que los atormenta”, desatando celos, crímenes y sufrimientos que no siempre tienen consuelo.

Los amores, más acá en el tiempo

El Quijote también es un libro de amor desafortunado, donde la locura del bachiller lo lleva a una relación idealizada con Dulcinea (“Puede darse el amor sin celos, pero nunca sin temores”).

El tema podría extenderse por libros y poemas desesperados escritos con sangre y lágrimas que han creado las páginas más sublimes y también las más vulgares y almibaradas, pobladas de lugares comunes y expresiones ramplonas porque esa “dulce locura” cuando no era correspondida, provocaba desórdenes en los neurotransmisores, trastorno que conduce a actos poco coherentes, y aún al desprecio de la propia vida, como la inmortalizada por Goethe en Las penas del joven Werther .

No podemos concluir este breve paseo por las desventuras literarias sin aludir a Romeo y Julieta (“Y con un beso yo me muero”), a Orgullo y prejuicio, de Jane Austen (“No sufrimos por accidente”) y a La dama de las Camelias, de Alejandro Dumas cuya versión operistica, La Traviata de Verdi, es una de las obras culmines de la lírica (“Los sentidos han quemado al corazón y el desenfreno ha acorazado los sentimiento”).

Podríamos seguir así hasta el fin de los tiempos con libros como Un amor imposible. de Christine Angot, La edad de la inocencia, de Edith Wharton y Mal de Amores, de Ángeles Mastretta, solo para nombrar unos pocos textos que ilustran este día en el que todos deberíamos consolarnos al saber, como decía Lord Tennyson, que es mejor haber amado y perdido que jamás haber experimentado esta ligera locura que nos regala la vida.

+

Este texto también fue publicado en TN

Ultimos Artículos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

TE PUEDE INTERESAR

    SUSCRIBITE AL
    NEWSLETTER