Dionísia Gonçalves Pinto (más conocida por su seudónimo Nísia Floresta Brasileira Augusta), hija del portugués Dionísio Gonçalves Pinto (un abogado nacido en Lisboa que llegó al Brasil a principios del siglo XIX) y de la brasileña Antônia Clara Freire (heredera de una de las principales familias de la región), nació en una finca del municipio de Papari en Rio Grande do Norte el 12 de octubre de 1810. Debido a las diversas insurrecciones que asolaron la región Nordeste en la época, la familia Gonçalves Pinto se vio en constante movimiento debido al origen y profesión del patriarca (como portugués, sufrió las persecuciones antilusitanas de los movimientos revolucionarios y, como abogado, asumió causas que iban en contra de los intereses de notables terratenientes y agricultores locales). Dentro del estado de Pernambuco, la familia pasó por Goiana, Recife y Olinda, lo que le permitió a la vástaga tener contacto con diferentes culturas y realidades a lo largo de su infancia y primera juventud.
En 1817, cuando estalló la Revolución Pernambucana, el sentimiento antilusitano creció aún más y la familia se vio obligada a trasladarse de la hacienda de Papari a Goiana. Fue en ese municipio donde, Nísia, inició su formación en el convento de las Carmelitas. Allí, además de los estudios típicos, ella, incentivada por la figura paterna, tomó contacto con la cultura europea y el liberalismo mediante los libros de la biblioteca del convento.

En 1823, con tan solo trece años, siguiendo la tradición del momento (según la cual las niñas entre doce y catorce años estaban listas para el matrimonio), fue obligada a casarse con Manuel Alexandre Seabra de Melo (un joven hacendado vecino), pero la unión duró sólo unos meses. Tras romper con su marido, la aún púber regresó a casa de sus progenitores, quienes la recibieron complacientes, haciendo caso omiso al juzgamiento social que la trasgresión de su retoña a las normativas patriarcales epocales produjo.
Pocos meses más tarde de su separación conyugal, todavía huyendo de los movimientos separatistas, la prole Gonçalves Pinto se trasladó a Olinda, donde su padre hizo ejercicio de su licencia en un caso contra la poderosa familia Cavalcanti y acabó siendo asesinado en 1828 debido a ese antagonismo. Dionísia, que entonces tenía diecisiete años, describió el episodio de la muerte de su procreador en una emboscada a las afueras de Recife del modo siguiente: “Este abogado, que había hecho triunfar los derechos de su pobre cliente, blanco de la atroz injusticia de cierto tirano, cayó de repente bajo los golpes de asesinos pagados por él”.
El mismo año que falleció su padre, Nísia comenzó a salir con Manuel Augusto de Faria Rocha (un estudiante de la Facultad de Derecho de Olinda). Aunque fue acusada de adulterio por su marido (del que ya llevaba separada cinco temporadas) y amenazada por éste (descontento por su abandono), nada le no impidió llevar adelante su amor y que tuviera su primera hija con Manuel, Lívia Augusta de Faria Rocha (nacida en enero de 1830), y, al año siguiente, un segundo retoño pero que murió a poco después de nacer.
Tras el penoso óbito, Dionísia, publicó sus primeros escritos: una serie de artículos para un diario de Pernambuco sobre la condición femenina, cuestión que la convirtió en una de las mujeres pioneras en contribuir con periódicos en la época. Al año siguiente (1832), se editó su primer libro: “Los derechos de la mujer y la injusticia del hombre”, el cual firmó con el seudónimo de Nísia Floresta Brasileira Augusta (la elección se hizo porque “Floresta” era el nombre de la finca donde había nacido, “Brasileira” por el orgullo que sentía por su país y “Augusta” como homenaje y recuerdo de su segunda compañera y gran amor) y que la condecoró con el título indiscutible de pionera del movimiento feminista brasileño, denunciando el estado de inferioridad en que vivían las mujeres de su tiempo y buscando romper con los prejuicios que las rodeaban.
En 1838, siguiendo las concepciones de la filósofa y literata inglesa Mary Wollstonecraft (quién en 1790 había postulado que era imperioso que las mujeres recibieran una educación equivalente a la de los varones ya que eran sustanciales para la nación porque eran ellas las encargadas de adoctrinar a sus hijos y futuros ciudadanos), Nísia arribó a Río de Janeiro para inaugurar el Colégio Augusto, una escuela totalmente enfocada en niñas , en la que se les enseñaban ciencias, idiomas, historia y hasta educación física, y donde se las preparaba a su vez para el matrimonio y la maternidad. La institución era una reformulación de la normativización tradicional con vapores libertarios protofeministas, una innovación educacional inusitada para la época.
En 1841 salió su segundo libro: “Consejos a mi hija”, un regalo de cumpleaños para Lívia en su doceavo natalicio. A partir de allí su pluma no tuvo paz y escribió: “Daciz o La joven completa”, “Fany o El modelo de las doncellas” y “Discursos”, entre varios otros títulos que publicó tanto en su país como en Europa bajo distintos seudónimos.
En mayo de 1851, O Liberal publicó su artículo “La emancipación de la mujer”, el cual, con el paso de la historia, devino un hito dentro de la literatura feminista Latinoamérica y que dio inicio a lo que sería su “Opúsculo Humanitário”, un libro publicado en 1853, una compilación de artículos sobre mujeres libres como pájaros salvajes, el cual hasta Augusto Comte (el padre del positivismo francés y autor de la frase que condecora la bandera de Brasil), alabó. En sus páginas, habló de educar a las chicas, criticó a las escuelas de entonces y hasta reflexionó sobre el amamantamiento, postulando que zaherir a las nodrizas era una vulgaridad denostable, ya que el acto de alimentar a un bornizo era un asunto de formidable importancia.

En 1856, después de formidables diecisiete años de dinámica actividad, cerró el Colegio Augusto, previo a que su gestadora viajase a Europa donde residió hasta 1872 que regresó a su país natal, del cual volvió a irse tres años más tarde para radicarse en Francia. En 1878, en París, publicó su último trabajo: “Fragments d’un ouvrage inédit: Notes Biographiques”, poco antes de mudarse a Bonsecours, lugar de la región de Alta Normandía en el que falleció el 24 de agosto de 1885 de una neumonía, y de donde, casi siete décadas después (en agosto de 1954), sus restos fueron repatriados a la finca Floresta que la vio nacer, a un mausoleo digno de una reina.
Dionísia Gonçalves Pinto fue un alma señera en un mundo donde las féminas, sometidas a una cultura de obediencia ciega, solo servían para casarse y tener hijos, coyuntura que no le impidió devenir en una de las primeras mujeres en escribir artículos de índole feminista para los diarios de la época ni en publicar libros defendiendo sus ideales. Y, como bien escribió en “Patrones y Académicos” Veríssimo de Melo: “Nísia Floresta Brasileira Augusta fue la mujer más increíble que la historia de Rio Grande do Norte ha visto jamás”.
Links a la obra de Dionísia Gonçalves Pinto:
Poesía: https://apoesiadobrasil.blogspot.com/2015/06/nisia-floresta-brasileira-augusta.html
“Opúsculo Humanitario”: https://books.google.com.ar/books?id=VGRCAQAAMAAJ&printsec=frontcover&source=gbs_book_other_versions_r&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false
“Consejos a mi hija”: https://books.google.com.ar/books?id=c_ZCAQAAMAAJ&printsec=frontcover&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false
“La emancipación de la mujer” https://www.marxists.org/espanol/tematica/mujer/autores/novicow/la-emancipacion-de-la-mujer.pdf
“Fragments d’un ouvrage inédit: Notes Biographiques” https://books.google.com.ar/books?id=ICxEAQAAMAAJ&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false