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lunes, diciembre 5, 2022

Quizás… puede ser

Está emplazada a cuatro kilómetros de la planta urbana de Tres Arroyos, en un predio de 40 hectáreas.

Tiene muchos años. Actualmente está deshabitada y en la tranquera de acceso reza “La Blanca”, aunque alguna letra haya desaparecido.

En los registros municipales no hay datos sobre su construcción y mucho menos de quienes fueron los que la erigieron, los primeros propietarios.

He podido constatar operaciones de compra y hasta una cesión en usufructo todas entre los años 1934 a 1936.

Nada antes de dicho período. No hay registros posibles de consultar. Al menos yo no he podido lograrlos, aunque mi búsqueda continuará.

Las versiones populares hablan que allí residen fantasmas que pululan en sus habitaciones. Otra de las tantas leyendas que se tejen en derredor de un lugar poco común.

En su construcción se observan en la parte superior estrellas claramente vinculadas con la colectividad israelí, judía o hebrea.

Y la pregunta surge casi naturalmente: ¿Será ese el lugar que utilizara la organización Zwi Migdal?

Cualquier respuesta, en cualquier sentido, no puede ser concluyentemente definitiva.

Es prudente exhibir entonces una duda metódica, aunque esté tentado a celebrar la conclusión de una búsqueda que iniciara hace mucho tiempo cuando leí a Félix Luna quien habla de instalaciones de la organización en Tres Arroyos.

Según el prestigioso historiador, en nuestra ciudad funcionó  una dependencia de aquella triste estructura de alcance nacional e internacional dedicada al tráfico de mujeres y la explotación de una red de prostíbulos extendida a lo largo y ancho del país.

Luna afirma que aquí se trataba de un lugar “especial”, donde se “ablandaba” a las mujeres que se resistían a ser incorporadas al infamante oficio.

No dice de qué forma se procedía, aunque es bastante sencillo suponerlo.

Por un razonamiento lógico, siempre imaginé que dicho “establecimiento” estaría ubicado en proximidades de la estación ferroviaria. Todos los movimientos de pasajeros de larga distancia se hacían por ese medio.

Nunca logré siquiera una punta, un dato, que permitiera confirmar esa impresión generada en una febril imaginación, solamente.

Hasta que un día me encontraba en una reunión de amigos vinculados a un grupo de turismo rural, cuando uno de ellos comenzó a hablar del lugar. Yo lo había visto mucho tiempo antes, pero de lejos.

Dijo que allí había funcionado un prostíbulo judío, además de un zoológico.

Se relanzaba mi búsqueda, ahora con alguna aproximación mayor, aunque sin certezas.

La casa

Es antiquísima. De sólida construcción, lo que ha permitido que muestre una gallardía particular a pesar del tiempo.

Como digo al principio, no hay registros municipales que se vinculen con sus orígenes, de modo que debí conformarme con algunos registros fotográficos que son bastante elocuentes.

Tiene propietaria, quien ha arrendado a horticultores bolivianos un sector del predio, sin incluir la casa misma.

Están instalados desde hace tiempo en el lugar, cumpliendo con sus labores habituales.

Se observa una primera operación de compra venta del 9 de noviembre de 1934, adquiriendo Julián Martín y Martínez, con intervención de la escribanía F. A. Palmeiro, de Bahía Blanca.

Hubo dos movimientos en 1935, el 12 de abril cuando se hacen cargo del lugar Andrés P. Rizzi y Subini, y hacia diciembre de ese año se traspasa a Juan Rizzi.

En esos movimientos participaron las escribanías de Ernesto Senra, de Tres Arroyos y A. Massi, de Bahía Blanca.

El lugar sigue perteneciendo a la familia y en algún momento fue objeto de una cesión en usufructo.

Intenté un contacto, pero fue infructuoso. “No tengo obligación de darle datos”, fue la lapidaria frase con que una mujer mayor a través de una pequeña abertura en la puerta del frente, protegida por una cerrada malla de alambre, me despidió.

Pero la historia es verosímil. Quizás…..puede ser.

Contacto del autor: oealonso49@gmail.com

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