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martes, marzo 21, 2023

Experiencias cercanas a la muerte y religión: una relación biológica

Las matemáticas no son la realidad, pero nos ayudan a entenderla. Lo mismo pasa con la biología, con sus conocimientos no se agota la compleja realidad, pero nos ayuda a comprenderla. 
Near-death experience (NDE) o experiencia cercana a la muerte se llama a una serie de fenómenos que relatan personas que han sufrido una muerte clínica. Estos incluyen sensación de desprendimiento del cuerpo, luces en un túnel que se van abriendo, serenidad en la mayor parte de los casos, aunque hay quienes experimentan angustia, visualización de seres queridos o personas que en algún momento han conocido, etcétera. 
Obviamente, existen distintas perspectivas para analizar esta compleja circunstancia. Desde el punto de vista trascendental o religioso, esta es una percepción del más allá, de lo que nos espera después de la muerte. 
Desde el punto de vista biológico es un fenómeno subjetivo de integración multisensorial en un cuerpo perturbado. 
Si bien existen relatos de estas experiencias desde tiempos inmemorables, el nombre expérience de mort imminente (EMI) se lo otorgó Victor Egger (1848-1909) hacia 1896, al relato de alpinistas, soldados y obreros caídos desde grandes alturas que contaban lo que habían experimentado en esos momentos. Fue la psiquiatra suizo-norteamericano Elizabeth Kübler-Ross (1926-2004) quien analizó distintos casos clínicos en su libro publicado en 1969, concediéndole una entidad clínica a este cuadro que muchos incluían como una experiencia mística. 
El doctor Raymond Moody (1944) es su libro Life afer life, publicado en 1975, difundió estos casos clínicos, sus seguimientos y ofreció las primeras explicaciones fisiológicas. Hoy son millones los casos reportados que se dan entre el 1 y el 10% de los pacientes críticos o que han estado por morir.


HORMONAS
Desde el punto de vista biológico, la hipoxia cerebral sería responsable de la masiva liberación de endorfinas -que otorgan esa sensación de bienestar de aquellos que han experimentado este cuadro-. También se libera serotonina como las inducidas por sustancias psicotrópicas como el LSD. La anormal actividad de los lóbulos temporales son responsables de  las “áureas” que preceden algunas convulsiones y que serían responsables de esas sensaciones “extra corporales” que refieren los que han sufrido una NDE.
La percepción luminosa podría explicarse porque el lóbulo occipital -responsable de la función visual- es el primero que se recupera cuando se restituye la circulación porque el polo occipital recibe doble circulación, tanto desde la vertebral como la carótida (por el cerebro posterior).
Las alteraciones producidas por la hipoxia en el hipocampo y la amígdala -el cerebro interno que son las estructuras más primitivas del sistema nervioso-, son las responsables de las experiencias mnésicas, de los recuerdos que aparecen en el “retorno” por el túnel de luz o esa idea generalizada que uno ve pasar su vida en los instantes previos a la muerte.


MISTICISMO
En 1902, fue William James (1842 1910), el fundador de la escuela de psicología funcional y hermano del escritor Henry James, quien empezó a analizar las experiencias místicas y definió a éstas por su cualidad noética (es decir intelectual) e infalibilidad.
Walter Pahnke (1931-1971) profundizó los estudios de James y les otorgó una calificación a estas experiencias.
Después de la introducción del concepto de NDE de Moody comenzaron a relacionarse estos dos procesos. Muchas personas que han experimentado NDE dieron un vuelco en su vida convirtiéndose en personas con inclinaciones espirituales, mejor autoestima, menos miedo a la muerte y desprendimiento de los bienes materiales. 
En un análisis publicado en el año 2014 por Bruce Greyson (1946), de 360 casos de NDE analizados se confirmó esta relación entre NDE y misticismo en un análisis estadístico.
Si lo analizamos desde una aproximación histórica, muchos de los fundadores de las religiones actuales tuvieron un NDE. El más significativo es el de San Pablo de Tarso (5-10 -/58-67AD), el artífice de la construcción y expansión del cristianismo en tiempos del Imperio Romano. Aunque inicialmente persiguió a los seguidores de Jesús, camino a Damasco sufrió una caída del caballo mientras escuchaba una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Después de este episodio lo llevaron a Damasco donde, según “los hechos de los Apóstoles” (9, 1-9) pasó tres días sin ver, sin comer ni beber. Después de esta “aparición”, Pablo se convirtió al cristianismo, fue bautizado y comenzó una ardua tarea misionera, recorriendo miles de kilómetros predicando la palabra de Dios y sentando las bases de la Iglesia cristiana en el Concilio de Jerusalén.
San Ignacio de Loyola (1491-1556), el fundador de la orden de los jesuitas y baluarte de la Contrarreforma, también tuvo una conversión que lo llevó a abandonar su vida militar, a fundar la Compañía de Jesús e iniciar otra enérgica actividad misionera por el mundo. En 1521, cerca de Pamplona donde luchaba contra los franceses, fue alcanzado por una bala de cañón que le rompió ambas piernas y lo obligó a una larga convalecencia. 
Después de una visión del niño Jesús, comenzó una larga y entusiasta actividad como cristiano que terminó en la consagración de la Compañía a la que imprimió un orden militar. 
Pero para no limitarnos al catolicismo, debemos señalar que Mahoma (571-632), el fundador del islam, también sufrió un NDE en su juventud. En las hadices relata que el arcángel Gabriel descendió y abrió su pecho para sacar su corazón del cual extrajo un coagulo negro y dijo: “Esta era la parte donde Satán podrían seducirte”. Los niños que lo acompañaban creyeron que había muerto, pero al volver lo vieron vivo. ¿Cómo interpretar este acontecimiento? 
Existen casos de niños que sufrieron NDE y que de allí en más tuvieron inclinaciones místicas, aunque no hayan recibido antes de ese episodio traumático, formación religiosa alguna.
Por último, Buda Gautama (vivió durante los siglos VI o V a. C), un príncipe de Kapilavastu, abandonó el palacio paterno donde tenía una existencia alejada de los pesares del mundo y tuvo los “cuatro encuentros” con la vejez, la enfermedad, la muerte y con un asceta. Durante su largo peregrinar, Buda pasó hambre que lo llevó a sufrir una debilidad extrema. Cecile Vogt-Mugnier y Oskar Vogt (1870-1959) han descripto varios casos de NDE en personas con severa desnutrición.
Son muchos casos más que podemos relatar como los recogidos en El Libro Tibetano de los Muertos y una infinidad de mártires católicos, pero no pretendemos con este breve texto rebatir ni explicar la necesidad de trascendencia de la condición humana, sino mostrar otra perspectiva más biológica sobre el pensamiento religioso y las experiencias místicas que pueden ser explicadas, en parte, a la luz de estos nuevos conocimientos que apenas llevan unas décadas de evolución. 
Nuestra tarea, la de los hombres en general y los científicos en particular, es empujar ese límite entre los conocimientos y las creencias. De no ser así, aún estaríamos en el oscurantismo medieval… ¿Podremos algún día explicar todos los fenómenos espirituales, místicos, religiosos o misteriosos? No lo sabemos, es materia opinable.
Tampoco esta perspectiva organicista agota la realidad ni pretende bastardear el pensamiento religioso porque entiendo que es una parte singlar e íntima de cada  individuo.
En última instancia, cada uno cree en lo que necesita creer, de acuerdo con su educación, sus experiencias vitales, su entorno y su particular condición existencial y psicológica.

La caída de los condenados – Rubens (1620 aprox)
Escultura que representa a Ignacio de Loyola, ubicada en la Ciudad del Vaticano.
Buda ayunando, perteneciente al periodo de Gandhara. Museo de Lahore, Pakistán.
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