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miércoles, febrero 8, 2023

Historias de los Premio Nobel más discutidos y polémicos

El Premio Nobel se ha convertido en sinónimo de sabiduría, aunque no de justicia… y bien vistos tampoco podemos afirmar que sea de sabiduría.

Los 10 de diciembre la Academia Sueca de Ciencia distribuye estos premios donados por Alfred Nobel (en la fecha de su muerte) como una forma de exculpación por haber ganado tanto dinero con su invento destructivo, la dinamita.

Es obvio que la elección es difícil y más obvio aún que se han cometido errores e injusticias sean por obra u omisión. Estos son algunos de los premios más discutidos.

Varios estudiosos insisten en señalar a Fritz Haber (1868-1934) como uno de los más polémicos, pero el premio de Química otorgado en 1918 se le concedió por la síntesis de amoniacos a partir del nitrógeno e hidrogeno, un desarrollo que revolucionó los rendimientos de los cultivos y permitió hacer “pan a partir del aire”, pero para cuando fue laureado ya había desarrollado los gases tóxicos a partir del cloro. El 22 de abril de 1915, el mismo Haber dirigió el uso de gases en Ypres, Bélgica. Mil soldados franceses murieron en 10 minutos. El káiser lo condecoró, pero su esposa, también química, se suicidó. Cuando Hitler se hizo del poder, lo expulsó de Alemania por su condición de judío.

William Shockley (1910-1989) fue premio Nobel de Física en 1959 por el desarrollo de transistores y semiconductores que favoreció la creación de computadoras, fue el hombre “que llevo el silicio a Silicón Valley”, pero era un racista, entusiasta de la eugenesia que utilizó su prestigio en el campo de la física para entrometerse en la biología y propugnar la supremacía blanca.

Johannes Stark (1874-1957) ganó el premio de Física en 1919 por el efecto Doppler que hoy se usa en los ecógrafos y junto a Philipp Lenard (1862-1947) (premiado en 1905 por los rayos catódicos)crearon el concepto de física aria que se oponía al “fraude” de la física judía encarnada por la teoría de la relatividad de Einstein.

James Watson (1928), aquel que descubriera la estructura del ADN, sí era biólogo y también era racista, a punto de declarar su “pesimismo sobre las perspectivas de África”. Como es un amante de los escándalos, Watson subastó su medalla del Nobel en 2014, por la que obtuvo 4.1 millones de dólares. El hijo de Saavedra Lamas, nuestro primer premio Nobel de la Paz, en 1936, también vendió la medalla de su padre, pero no fue la peor que hizo ya que pasó varios años de su vida preso por asesinato.

Otro que se deleitaba con su reputación de rebelde era Kary Mullis (1944-2019), premio Nobel de Química , en 1993, por sus declaraciones sobre las virtudes de la astrología, sus encuentros con alienígenas con forma de mapache parlante y entusiasme del uso del LSD como declaró en su libro autobiográfico Bailando desnudo en el campo de la mente. Hasta acá podríamos decir que son excentricidades personales, pero Mullis también usó su prestigio en química para desarrollar teorías inconformistas y conspirativas que incluyen la negación del Sida y el cambio climático.

António Egas Moniz (1874-1955) fue le primer premio Nobel de Medicina oriundo de Portugal por crear una cirugía hoy olvidada y repudiada, la lobotomía. El premio fue otorgado en 1949 y un año más tarde la Unión Soviética la declaraba “contraria a los principios de la humanidad”.

En el año 2008 el premio Nobel de Medicina fue adjudicado al Dr. Harald Zur Hausen (1936) por descubrir que el virus del papiloma humano provoca cáncer de cuello de útero, pero meses después se comprobó que era socio de una farmacéutica pionera en la fabricación de medicamentos para esta enfermedad.

Si en la física, la química y en la medicina tenemos estas controversias, los Nobeles de Literatura son materia subjetiva, y como tal aceptar los gustos de los miembros del comité, aunque hay casos como el de Jorge Luis Borges (1899-1986) donde la Academia se dejó llevar por la política y no por las letras. El caso de Bob Dylan (1941) sigue siendo una curiosidad…

El campo más resbaladizo es el de la Paz. Henry Kissinger (1923) recibió su premio en 1973 por sus esfuerzos para lograr la paz en Vietnam, cosa que no le impidió ordenar los bombardeos en Camboya, dos años más tarde, o mantener fluidas relaciones con las dictaduras militares en América Latina.

Más complicada fue la situación de Barack Obama (1961) , premiado por su esfuerzo “para fortalecer la diplomacia internacional”, un lauro que sorprendió hasta a los miembros de la Casa Blanca y al pueblo norteamericano, ya que según algunos sondeos, 2 de cada 3 americanos consideraban que Obama no merecía el galardón. Para hacer más difícil la situación, una semana antes de recibir el premio, envió 10.000 soldados a Afganistán.

El premio a Yasir Arafat (1929-2004), Shimon Peres (1923-2016) e Isaac Rabin (1922-1995) fue tan controvertido que un miembro del comité sueco renunció. En el caso del intelectual chino Liu Xiaobo (1944-2017), cuando fue nominado, China rompió relaciones con Suecia, algo parecido a lo acontecido en 1935 cuando el premio al pacifista alemán Carl von Ossietzky (1889-1938) despuntó la ira de Adolf Hitler (quien también había sido nominado a dicho premio). Esto nos hace recordar que Mahatma Gandhi (1869-1948) nunca fue nominado al Nobel .

Mil personas han recibido a lo largo de un siglo este galardón que se convirtió en un símbolo popular de sabiduría y excelencia aunque no siempre se dé la primera ni la segunda posibilidad .

Los jueces son humanos, sometidos a condicionamientos e influencias y, por lo tanto, pasibles de equivocarse. Y los laureados, aunque vistos como semidioses: son tanto o más humanos que los otros, sometidos a las pequeñeces propias de la construcción humana , que solo a veces, muy raramente son abrazados por el fulgor del genio.

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Esta nota también fue publicada en Ámbito

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