¿Por qué no hay más jugadores de color en el seleccionado argentino de fútbol?

La pregunta está bien hecha porque Buenos Aires era un puerto negrero de la empresa de más rápido desarrollo de su tiempo, la del Mar del Sur. Gracias a la Guerra de Sucesión de la Corona Española, Inglaterra se quedó con el mercado negrero de las colonias españolas y la empresa se estableció en distintos puertos del imperio, entre otros el de Santa María del Buen Ayre. La sede estaba en el Retiro y allí llegaban los esclavos que tenían como destino Lima y el Potosí, las dos cuidades más ricas de América.

De todas maneras, muchas personas de color quedaron en Buenos Aires, a punto tal de que para 1810  casi el 30% de la ciudad porteña eran esclavos.

Con las invasiones inglesas y el heroico comportamiento de algunos esclavos, sus dueños los premiaron con la libertad.

En 1813 las ideas libertarias que se diseminaban entre las clases dirigentes porteñas se reflejaron en la Ley de Libertad de Vientres dictada por la Asamblea. De esta forma muchos jóvenes de color debieron irse prontamente de los hogares donde servían sus padres.

El ejército ofrecía una rápida salida laboral a estos libertos. Así es como San Martín cuenta con un regimiento de morenos y mulatos en el ejército de los Andes. El gesto del padre de la patria fue inmortalizado en el primer monumento que lo homenajea (obra de Louis-Joseph Daumas que está en Retiro, donde antes era la sede negrera) y marca el momento en que San Martín señala la cuesta de Chacabuco donde sus morenos resistían la peor de las batallas. “Pobres mis negros” dice el gran capitán.

Las guerras de independencia fueron el momento cuando comienza la extinción de los negros argentinos. El sargento Cabral, muerto heroicamente en San Lorenzo, era mulato; Falucho fue uno de los negros que llega a Perú y muere fusilado gritando “Viva Buenos Aires”.

Muchos de estos hombres de color se incorporaron a los ejércitos que disputaban las guerras civiles argentinas. Figuras como el coronel Barcala se destacaron en estos combates. Rosas contó con batallones de gente de color tanto en la Campaña del desierto como en la larga persecución de Lavalle y Lamadrid por el noroeste argentino.

La guerra del Paraguay es el corolario de esta gesta de nuestros soldados de color que sirvieron como carne de cañón para el Ejército Argentino en los esteros guaraníes. Como si esto no hubiese sido suficiente, durante la epidemia de fiebre amarilla que azotó Buenos Aires en 1871 muchas de las víctimas también  en  eran gente de color.

Si a los norteamericanos les cabe aun una duda, busquen en sus libros la actuación de Edelmiro Máyer, un oficial argentino de origen inglés (aunque en algunos textos americanos figure como de origen alemán) quien se ofreció como voluntario para conducir tropas de color en el ejército del norte, porque los oficiales norteamericanos no tenían experiencia en el manejo de soldados negros, que nuestros oficiales tenían de sobra.

¿Por qué no hay jugadores de color en la selección argentina? Porque fueron usados como carne de cañón durante muchas guerras decimonónicas.

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