Recuerda, recuerda el 5 de noviembre

El cinco de noviembre de 1605, Guy Fawkes, un católico ingles que había servido como oficial mercenario de las tropas españolas que reprimían a los protestantes holandeses, fue capturado cuando intentaba hacer estallar al Parlamento y matar al rey James I de Inglaterra. Esta Conspiración de la Pólvora, como fue dada en llamar, era una venganza de los católicos británicos decepcionados porque el nuevo monarca no permitía la libertad de culto.

En Europa, los católicos franceses habían asesinado a miles de hugonotes la noche de San Bartolomé –23 de agosto de 1572–). En los Países Bajos los españoles sometían las revueltas de sus súbditos holandeses que abrazaban al protestantismo.

En Inglaterra los católicos habían cifrado sus esperanzas en el nuevo rey de la casa Stuart, con ancestros católicos. Pronto se percataron que el monarca no estaba dispuesto a debilitar la posición de la Iglesia Anglicana de la que él era su cabeza. Por tal razón el rey debía morir y Fawkes se ofreció a llevar adelante esta tarea. La maniobra consistía en hacer estallar la Cámara de los Lores cuando esta se reuniera con el rey.

Guy Fawkes

Una carta anónima denunció el complot y Fawkes fue hallado en un túnel con suficiente pólvora para hacer estallar Westminster. Fue apresado y torturado hasta que confesó sus intenciones, pero fue tal su resistencia que llegó a conmover al propio monarca, aunque este respeto no fue suficiente para conmutar la pena de muerte por alta traición. Guy Fawkes fue condenado a ser colgado y descuartizado, pero no pudieron con él… A último momento saltó del caldoso y murió desnucado. No estaba dispuesto a sufrir este último tormento.

Un parlamentario anglicano que se salvó del atentado, propuso celebrar los cinco de noviembre como un día de acción de gracias por la aparente intervención divina que había salvado al rey.

En los primeros años después del atentado, las celebraciones fueron discretas, pero con el tiempo se convirtieron en un espectáculo popular con fuegos de artificio, una gran hoguera donde se quemaban muñecos con la efigie de Fawkes que llamaban “Guys”. Los niños juntaban monedas para hacer estos muñecos condenados a quemarse al son de “Remember, remember, the 5th of november”. Muchos de estos muñecos representaban al Papa que era quemado por el fervor protestante.

En algunas partes de Gran Bretaña como Irlanda o Escocia, donde había población católica, la celebración no se llevaba a cabo y en Inglaterra fue cambiando su sentido. La algarabía que suponía la salvación del monarca pronto fue un pretexto para desafiar el orden, implantar la violencia y desatar al descontrol. Hacia principios del siglo XIX, el 5 de noviembre se convirtió en una excusa de insubordinación y protestas violentas y la careta con sus rasgos, un emblema del antisistema.

Guy Fawkes, el traidor, con el tiempo se convirtió en un héroe revolucionario, en la imagen de la insubordinación contra el orden preestablecido. Esta metamorfosis se adecua a cada momento histórico, desde la lealtad y defensa de los valores imperantes como fue originalmente, hasta un símbolo revolucionario, una reivindicación de los derechos contra la dominación tiránica que impone su impronta en la sociedad

La noche de las hogueras, se va convertido en una noche de la conciencia que no acepta la intolerancia, ni las imposiciones, sean de culto, económicas o sociales y se hacen más manifiestas en tiempos de crisis y convulsiones.

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