El crimen de Silvio Frondizi, a manos de la Triple A

Un típico asesinato de estos escuadrones de la muerte que en ese septiembre de 1974 se cobró la vida de más de una decena de militantes del campo popular.

Fue un doble crimen, porque ese día la Triple A mató a su yerno, Luis Mendiburu, que intentó impedir su secuestro.

Mendiburu era ingeniero y militante de la Juventud Universitaria Peronista, trabajaba en la Universidad Tecnológica Nacional de la avenida Medrano, donde fundó la primera cátedra-taller del país sobre condiciones y medio ambiente del trabajo.

Lo matan frente a la vivienda de la entonces calle Cangallo 4474, hoy Perón, en el barrio porteño de Almagro.

A golpes y empujones, una patota de la Triple A sube a Silvio Frondizi en uno de los tres autos que formó parte del operativo, y a las 14.20, lo fusilan en los bosques de Ezeiza.

Un vulgar comunicado lo reivindicó así: “Sepa el pueblo argentino que a las 14.20 horas fue ajusticiado el disfrazado número uno, Silvio Frondizi, traidor de los traidores”.

Su sobrino, el dirigente de ATE-Capital, Marcelo “Nono” Frondizi, recordó que ni bien se enteró del crimen, con unos familiares fue a reconocer el cadáver en el Destacamento Güemes de la policía en la avenida General Paz.

“Fue impresionante, porque tenía casi todos los tiros en la cara y en el pecho”, describió.

Los Frondizi eran 14 hermanos, dos de ellos también se destacaron en la vida política y académica: Arturo fue presidente de la Nación entre 1958 y 1962, mientras que Risieri fue rector de la Universidad de Buenos Aires y durante su gestión se impulsó la construcción de la Ciudad Universitaria y se fundó Eudeba, la Editorial Universitaria de Buenos Aires, la mayor de su tipo en el país.

El grupo Praxis de Silvio Frondizi y el MIR, constituidos a fines de la década del ’50, formaron a medio centenar de cuadros políticos que nutrieron la izquierda y se insertaron en la comunidad académica.

En cambio, el FAS era un frente de masas más amplio que el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Estaba constituido por cristianos de base, peronistas revolucionarios, organizaciones sindicales de base, estudiantes universitarios y pueblos originarios.

Silvio Frondizi fue un intelectual de prestigio no sólo en la Argentina sino también en toda Latinoamérica. Abogado, defensor de presos políticos y profesor universitario de filosofía, ciencias económicas y ciencias sociales. Autor de una vasta obra que abarcaba desde análisis sobre la realidad argentina, pasando por la revolución cubana hasta novedosos planteos sobre teorías políticas contemporáneas.

“Ante todo era un hombre de coraje”, lo definió sucintamente hoy su sobrino y dirigente estatal.

Luego relató una anédocta para reforzar esta valoración sobre su tío. Se refiere a la que se conoció como la Masacre de Capilla del Rosario cuando en agosto de 1974 fueron fusilados ilegalmente dieciséis guerrilleros tras un ataque frustrado del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en la provincia de Catamarca.

“Cuando Silvio y Manuel Gallero se presentaron para reconocer los cadáveres y averiguar si había sobrevivientes, son atendidos por (el ex general del Ejército) Antonio Domingo Bussi, quien en forma agresiva los interpela: “¿Quiénes son ustedes, señores”?

– “Somos los abogados defensores de los presos o sobrevivientes”, responde Silvio.

– “Bueno, entonces, desnúdense señores”, los vuelve a provocar Bussi.

– “Yo me llamo Silvio Frondizi y no me desnudo”, dice.

Se miraron fijamente a los ojos y a los pocos segundos corta el silencio Bussi: “Bueno, pase doctor”.

“Ese era Silvio Frondizi”, rememoró orgulloso su sobrino.

Para Marcelo “Nono” Frondizi, su tío era un personaje paradigmático, un marxista crítico del stalinismo y, si bien nunca se reivindicó trotskista, reconocía a León Trotsky, igual que a Lenin, como un intelectual y revolucionario de fuste.

No definió al peronismo como un movimiento nazi-fascista, tal cual lo hizo el Partido Comunista Argentino.

“Para nosotros, el peronismo ha sido la tentativa más importante y la única de realización de la revolución democrático-burguesa en la Argentina, cuyo fracaso se debe a la incapacidad de la burguesía nacional para cumplir con dicha tarea”, escribió una vez.

Silvio Frondizi y Luis Mendiburu fueron velados en la UTN de la avenida Medrano, adonde asistió una multitud que incluyó a su hermano y ex presidente de la Nación, Arturo Frondizi.

Esa multitud marchó después hacia el cementerio de la Chacarita, pero al llegar a la intersección de las avenidas Córdoba y Estado de Israel, el cortejo es detenido por la policía.

Varios familiares, entre ellos Risieri, se acercan para consultar a los agentes el motivo de la intervención policial, quienes la atribuyen a las banderas políticas que portaban los manifestantes.

Sin mediar palabras y de improviso se desató una violenta represión que termina con el secuestro de los féretros por parte de la policía.

Marcelo “Nono” Frondizi contó que la marcha se reagrupa más tarde y en la Chacarita reclama la devolución de los féretros.

“Tuvimos la suerte que el intendente del cementerio era (el dirigente sindical combativo) Sebastián Borro, quien le dice a la policía que él era el intendente y que iba a acompañar personalmente a los familiares hasta la bóveda para que puedan depositar los cajones, y así sucedió”, completó.

Esta nota fue publicada en Telám

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