Los Vedas y las pruebas

Los teólogos hindúes consideran que los Vedas son revelaciones de los antiguos sabios (“Rishis”), inicialmente sostenidas a lo largo del tiempo por la tradición oral cuidadosamente preservada durante generaciones en las cuales los maestros exigían a sus alumnos que los memorizaran de principio a fin (por eso, los Vedas son considerados “Shruti” –“lo que se escucha”–). Entre el 1500 a.C. y el 500 a.C. los contenidos védicos fueron vertidos en textos, con extremo cuidado y respeto. En el Mahabharata (el poema épico más largo jamás escrito, compuesto por 18 libros sagrados, que junto con el Ramayana y el Bhagavad Gita da forma a los textos fundadores y epopéyicos hindúes) se atribuye la creación de los Vedas a Brahma (el dios creador); en otros documentos y escrituras védicas se reafirma que los Vedas fueron creados por los sabios en un ámbito de creatividad, meditación e inspiración, y otra “versión” sostiene que los Vedas siempre han existido y que fueron aprehendidos por sabios que se encontraban en estados meditativos profundos en algún momento antes del 1500 a. C.

     Los Vedas, que tienen como “objetivo principal” recurrir a los dioses para obtener sabiduría, están conformados por cuatro extensos textos: el principal es el Rig Veda (dedicado a la exaltación de Dios y la naturaleza). Los otros tres son Sama Veda (una guía para los sacerdotes hinduistas), Yajur Veda (oraciones y rituales religiosos) y Atharva Veda (cuestiones relacionadas con la vida diaria, el amor a la vida y la familia).

     Cada uno de estos escritos se divide a su vez en diferentes tipos de textos que están incluidos en ellos: Aranyakas (rituales y preceptos), Brahmanas (comentarios sobre dichos rituales), Samhitas (bendiciones, oraciones y mantras) y Upanishads (narraciones y diálogos filosóficos). Los Upanishads son los escritos más conocidos y leídos de los Vedas y  fueron los primeros en ser traducidos a otros idiomas, aunque la tradición hindú sostiene que los Vedas son “imposibles de traducir”.

    Dentro del hinduismo como cultura existen el teísmo, el deísmo, el politeísmo, el panteísmo, el agnosticismo y el no-teísmo (equivalente al ateísmo, aunque no es lo mismo). En la India ha habido siempre doctrinas claramente teístas (seshvara) y no-teístas (nirishvara). Las doctrinas teístas son Nyaya, Vaisheshika, Yoga y Vedanta; las no teístas eran Sankhya y Purva Mimamsa, pero el Sankhya más tarde aceptó la existencia de Dios. El no-teísmo hindú cree en la revelación de los Vedas y por lo tanto en la existencia del alma o un ser esencial más allá de la materia; en lo que no cree es en un Dios todopoderoso controlador de toda la materia y el espíritu. Parece difícil asociar el “no-teísmo” con la aceptación de los Vedas, pero bueh…

     En la así llamada “cultura védica” también se ha tratado en extenso la cuestión sobre la existencia de Dios, asunto de gran controversia que ha sido puesto en discusión a lo largo de los siglos. Las filosofías de la India relacionadas con el hinduismo reconocen la validez absoluta de los Vedas, que son considerados indiscutibles. Así, los Acharyas (“maestros” de la religión hindú) tradicionales, como es de esperar, enfatizan la existencia Dios como lógica e inevitable para comprender la manifestación del universo. Entre ellos, los filósofos de la escuela teísta lógica (Nyaya), llamados naiyayikas, utilizaron exhaustivamente su destreza intelectual para tratar de demostrar la existencia de Dios. Entre ellos se destaca el filósofo Udayana, que en el siglo XI, en su tratado de lógica, el Nyayakusumañjali (“La ofrenda de las flores de la lógica”), expone nueve razonamientos para demostrar la existencia de Dios.

     He aquí esos “argumentos probatorios”:

  1- El argumento del efecto (Karyat): sostiene que el mundo que percibimos es un efecto, y como todo efecto, debe tener su causa. Se consideran dos clases de causas: la material y la eficiente; la material es la materia, como el barro del cual se hace una vasija, y la eficiente es el alfarero que da forma a la vasija. Por lo tanto, debe haber un “alfarero”, es decir Dios, que ha dado forma al universo. Por “pura lógica”, aquello que es la causa primigenia de un sistema como el universo, no debe ser consecuencia de algo anterior. Algo así como “el que inventa un juego es el que pone las reglas”, digamos; expresado de otra manera, el mundo está lleno de cosas, así que algo o alguien tiene que haberlas creado. Este argumento es bastante parecido a varios esgrimidos por teólogos en Occidente.

     2- El argumento de la combinación (Ajoyanat): el universo material está compuesto por átomos. Los átomos se unen entre ellos y forman complejas estructuras funcionales en organismos minerales, vegetales y animales. Estos átomos no pueden unirse por azar, ya que como el azar es ciego, no podría hacer combinaciones con un propósito determinado; por lo tanto, es necesario que haya un “operador inteligente” detrás de esta combinación. Este argumento no es muy diferente al anterior, pero está llevado a un plano más concreto y presupone el argumento del “diseño inteligente” y que todo lo que nos rodea tiene un propósito. Hoy sabemos que hay leyes de interacción atómica que determinan cómo se unen los átomos: es una disciplina llamada química. Pero bueno, se dirá entonces que alguien debe haber creado esas leyes, con lo cual se remite de nuevo al argumento primero. La calesita de siempre.

     3- El argumento del soporte (Dhrtayed). Este argumento expresa que aun suponiendo que estas estructuras de átomos se agruparan por azar hay una fuerza que los mantiene unidos, que los “sostiene” para que no se desbanden o se caigan; que “mantiene las cosas como están”, digamos. Además, todos los entes obran dentro de un sistema tendiente al equilibrio (los planetas giran armónicamente sin chocarse, la naturaleza tiene ciclos de vida, etc). Eso, dice este argumento, tiene que deberse a una fuerza superior a la existencia común; de ahí se deduce que debe haber un ser que trasciende cualquier manifestación de la materia y la vida. En realidad el universo está en permanente expansión, las galaxias se están alejando, no todo es cíclico y las leyes de la termodinámica ayudan a comprender el “manteniento” del universo. Pero bueh, estará todo bajo control, vaya uno a saber.

     4- El argumento de las palabras (Padat). Este argumento estipula que todas las palabras tienen un significado y que, hurgando hasta las raíces del lenguaje, se verifica que las raíces de las palabras son comunes (?) y tienen un significado esencial o primordial; como las palabras están asociadas a objetos y conceptos, considera que debe haber una causa última de esa asociación, y esta causa es Dios.

     5- El argumento de la fe (Pratyayata). Este argumento sostiene que los Vedas son la verdad revelada y por lo tanto son infalibles. Pero el ser humano es falible, y como un ser falible no puede crear un texto infalible, debe haber un ser perfecto quien haya dado esta revelación; o sea, Dios, considerado la única fuente de los Vedas. En este silogismo puro aparece, por fin, el típico y clásico argumento de las religiones: la fe. Ya parecía raro que a esta altura no nos encontráramos con él.

    6- El argumento de la escritura (Sruti). Los Vedas manifiestan la existencia de Dios. Como se parte de la aceptación de la validez absoluta de los Vedas como medio de conocimiento, luego Dios existe. En otras palabras, Dios existe porque lo dicen los Vedas (podríamos agregar: y la Biblia, y la Torah, y el Corán…). Silogismo dos.

     7- El argumento de los preceptos (Vakyat). Los Vedas (recordemos que son considerados infalibles) contienen preceptos morales. Se da por aceptado que mentir, dañar o robar es algo malo y que decir la verdad, ayudar y dar es algo bueno. Esto presupone que existe una moral esencial inherente al universo; y como hay una moral esencial, esta debe estar signada por una ley universal. Y eso implica que debe haber un legislador universal, o sea… Dios. En fin.

     8- El argumento de la especialidad numérica (Sankhyavisheshat). Este argumento indica que tiene que haber algo así como una “consciencia abarcadora” (omnisciencia, digamos) que perciba la multiplicidad del universo (o sea, que vea todo y sepa todo). Puesto que la consciencia del ser humano es limitada y temporal, es necesario que haya una consciencia primigenia anterior a todo lo demás; esa consciencia es Dios. “Argumentum ornithologicum”, un relato brevísimo de Jorge Luis Borges, expresa esto de una manera perfecta.

    9- El argumento de la fuerza invisible (Adrishtat). Este argumento sostiene que toda acción que realizamos conlleva una reacción, no solamente en el plano físico sino, debido al Karma, en esta u otras vidas. Para que eso ocurra, es necesario que una fuerza invisible una los efectos con sus causas. Este efecto no puede ser ciego o azaroso, ya que cada reacción es coherente con la acción que la produjo. Por lo tanto, debe haber un operador consciente detrás de todas las consecuencias de las acciones. Ese operador ha de ser Dios.

    Por supuesto que si bien estos argumentos son irrefutables para los hinduistas, que dan por indiscutibles los contenidos de los Vedas, pueden no convencer a otros. Como todo, vio…

     En la India, los hinduistas son más del 80 % del total de la población; el número de hinduistas dentro y fuera de la India es de unos 1.200 millones de personas (algo así como el 15 % de la humanidad).

     En otras palabras: 1.200 millones de personas en el planeta creen estas cosas, que tienen puntos en común con las que otros tantos (2.400 millones de cristianos, 1.800 millones de musulmanes, 16 millones de judíos, por ejemplo) creen, en otros lugares del mundo.

     Es lo que hay; no viene mal saberlo.

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