PERROS

Empecemos con dos clásicos: Lassie era una perra collie, estrella de una serie emitida entre 1954 y 1973 (un total de casi 400 capítulos), en la que se mostraban la vida y las aventuras más bien domésticas de Lassie y su dueño (Jeff o Timmy, según la temporada) en el ámbito de una familia de granjeros.

Lassie

     La otra gran estrella canina de la época era Rin Tin-Tin, un ovejero alemán cuyo dueño era el cabo Rosty, que era la mascota de un regimiento de caballería. La serie tuvo más de 160 capítulos entre 1954 y 1959. En realidad, Rin Tin Tin fue el nombre de varios perros parientes entre sí que aparecieron en películas en la primera mitad del siglo XX; su historia empieza en la Primera Guerra Mundial cuando un soldado norteamericano destinado en Francia recoge y adiestra a dos cachorros a los que llama Rinty y Nanette, llevándoselos consigo al regresar a EEUU. Varias películas fueron protagonizadas por los diferentes “Rin-Tin-Tin”, pero es la serie la que más se recuerda.

Rin Tin Tin

     En lo que hace a series de televisión también se destaca Colmillo, el perro del Superagente 86, un perro que causa gracia por ser absolutamente indolente, desobediente y pasivo, y tan torpe como Maxwell Smart.

Colmillo

     Otros perros de series son Rex (de la serie “Comisario Rex”), el perro detective, Vincent (el perro de “Lost”) y Betún (el perro de “Los simuladores”).

Betún

Las películas de cine han entregado varios perros protagonistas…

   Beethoven, el imponente perro San Bernardo que ensuciaba y destruía todo a su paso pero que los hijos de la familia amaban aunque la casa se transformara en un caos para sus padres.

Beethoven

     

Marley, el labrador retriever que hacía destrozos y travesuras en la casa de sus dueños (una pareja joven), que lo retaron y lo amaron hasta su último día.

Marley

     Hachi (o Hachiko), el perro akita que fue fiel a su amo aún después de la muerte del mismo (“Siempre a tu lado”, en español).    

Hachi

     Cofi, el rotweiller depredador, Negro, el peleador, y Richie, el perrito que queda atrapado en el entrepiso, protagonistas de las tres historias de “Amores perros”.  

     Fang (Colmillo), el enorme mastín de Rubeus Hagrid (“Harry Potter”), de aspecto temible pero bastante tranquilo y de gran relación con Harry, Hermione y Ron.

     Pongo y Perdita, la pareja de dálmatas saliente de “La noche de las narices frías” (“101 dálmatas”). Tramp y Lady, la pareja de “La dama y el vagabundo”. Toto, el perro de “El Mago de Oz”. Jerry Lee (“K-Nino”), Hooch (“Turner and Hooch”). Danke, el salchicha de “Operación salchicha”. Benji, el perrito callejero que termina siendo un héroe. Bombón, el imponente dogo patagónico de “El perro”. Sam, la compañía del solitario Robert Neville en “Soy leyenda”. Charlie, Itchy, Carface, Killer, Flo, los perros de “Todos los perros van al cielo”.

En los dibujos animados la cantidad de perros divertidos es enorme…

  Imposible no empezar por los clásicos de Disney: Pluto y Goofy (Tribilín). Ya han agotado los adjetivos y son sinónimo de diversión; Pluto es un sabueso, no habla, camina en cuatro patas y tiene una gran relación con Mickey; Goofy es también un perro de caza, pero a diferencia de Pluto su aspecto es antropomórfico, camina en posición erecta, habla y es bastante atolondrado, lo que lo lleva a darse un porrazo tras otro.

     Scooby Doo, un gran danés miedoso y torpe que participa de las aventuras y desventuras de su dueño Jaggy y sus amigos.

Scooby Doo

      Spike, el enorme bulldog que persigue y amenaza a Tom, para alivio de Jerry y Tufi.

     Huckleberry Hound, un mastín calmo y sereno de acento sureño y sombrerito, que tenía su propio show y le hablaba al público rompiendo la cuarta pared.

      Los salchichas Canuto (padre), que intenta educar y aconsejar a Canito (hijo), que lo respeta pero no le hace mucho caso.

     El genial Droopy, un basset hound pequeño, de cejas caídas y cara tristona, que aparecía en todos lados y economizando al máximo sus movimientos lograba destruir cualquier plan con la mayor simpleza.

Droopy

     El inefable Patán, un perro de raza indefinida que con su sonrisa cínica sólo provocaba más rabietas de su dueño, el torpe y malvado Pierre Nodoyuna.

Patán

     George, el basset hound enemigo del gallo Claudio. Ralph, el ovejero que cuida el rebaño de ovejas al que el coyote acecha y que destruye sus planes casi sin moverse.     

  Ayudante de Santa, el vago y miedoso salchicha mascota de Los Simpson.

Ayudante de Santa

     Dum-Dum, el ovejero y fiel ladero de la tortuga D’Artagnan. Coraje, el perro cobarde. Bolt, el perro valiente y audaz. Astro, el perro de “Los Supersónicos”. Bandido, el perrito de Johnny Quest. Brian Griffin, el perro de “Padre de familia”.

     La literatura también entrega personajes caninos, empezando por Argos (“La Odisea”, de Homero), que fue el primero en reconocer a su Ulises (Odiseo) a su regreso después de una década

     En “El coloquio de los perros” de Miguel de Cervantes, Cipión y Berganza son dos perros que aguardan en el Hospital de la Resurrección de Valladolid mientras entablan una interesante conversación.

     En “Corazón de perro”, de Mikhail Bulgakov, un científico lleva a su casa en Moscú a un perro callejero, lo llama Sharik y hace experimentos con él hasta transformarlo en un bolchevique, o casi.

          “Colmillo Blanco”, de Jack London, nos entrega a Baseek, Lip-Lip (Bocas) y al mismo Colmillo Blanco, un lobo que termina ladrando. Del mismo autor, “El llamado de la selva” nos muestra las aventuras y desventuras de Buck, una cruza de San Bernardo y scottish collie.

     Stephen King nos entrega a Cujo, un perro rabioso San Bernardo que amenaza y ataca a una madre y su hijo aterrados en su auto.

     Arthur Conan Doyle muestra en “The hound of Baskerville” a un mastín enorme y aterrador, que azota a quienes se acercan al páramo de Devonshire, donde el mismo sir Charles Baskerville resulta su primera víctima.

     Mister Bones (“Tombuctú”, de Paul Auster) es un perro sin raza muy inteligente, de especial vínculo con su amo, un poeta y vagabundo.

     En “La razón de estar contigo”, de W. Bruce Cameron, cuatro perros (Toby, Baily, Ellie y Bear –un perro mestizo, un golden retriever, un pastor alemán un labrador negro–) son los narradores de la historia, aunque en realidad luego se comprueba que no es tan así.

 Finalmente, las historietas también nos han entregado canes inolvidables…

     Milú, el fox terrier blanco de Tintín, a quien acompaña desde su primera aventura (publicada en 1929), es un personaje entrañable y trascendente. Es inteligente, más prudente que su dueño pero valiente cuando se trata de defenderlo, y Hergé le concede lenguaje hablado (los famosos globos de texto) pero para ser disfrutado por el lector, no por Tintín.

Milú

    

Ideafix, el pequeñísimo schnauzer blanco de Obelix, que acompaña a su dueño y a Asterix en todas sus aventuras desde “La vuelta a la Galia” (1965, René Goscinny y Albert Uderzo).

Ideafix

     Snoopy, el beagle de Charlie Brown (“Peanuts”, 1950, de Charles Schultz), era al principio como cualquier perro: caminaba en cuatro patas y no hablaba. Con el tiempo su autor le fue agregando características más humanas; además de comunicar sus pensamientos a los lectores, Snoopy también tenía la habilidad de entender todo lo que decían los personajes humanos de la historieta.

Snoopy

    Finalmente, Diógenes: un perro callejero compañero de vida del linyera (“Diógenes y el linyera”, de Tabaré, que hace obvia referencia a Diógenes de Sinope), y encargado del remate y las conclusiones en sus desopilantes diálogos con su compañero.  

     Hay más, y seguramente cada uno recordará especialmente algúno otro. Es que cuando los perros generan afecto son inolvidables…

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