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lunes, diciembre 5, 2022

Franz Six, de las sombras de la “Solución Final”

Para muchos el organizador de “la Solución Final” fue Adolf Eichmann, recordado por su espectacular secuestro en Buenos Aires y posterior juicio en Israel, pero Eichmann era un funcionario que recibía ordenes de Franz Alfred Six y Reinhard Heydrich, los verdaderos ideólogos y organizadores del sistemático exterminio de judíos y demás miembros de “razas inferiores” de los países invadidos por Alemania. Mientras que Eichmann fue ejecutado y Heydrich murió asesinado en Praga, Six continuó viviendo en Alemania como un acomodado ejecutivo de una empresa de automotores. Esta es la historia de los hombres a las sombras de la Solución Final…

A pesar de pertenecer a una familia que no tenía los medios para ofrecerle una buena educación, Franz Six (1909-1975) trabajó arduamente para graduarse en la Universidad de Heidelberg, donde se doctoró en política y sociología en 1934. Dos años más tarde trabajó como profesor de periodismo en la Universidad de Königsberg.

En 1939 fue el decano de la facultad de Política Exterior de la universidad de Berlín puesto al que accedió gracias a su afiliación al Partido Nacional Socialista, al que pertenecía desde su juventud. En 1935 se incorporó a la tenebrosa SS y gracias a su impresionante carrera académica Reinhard Heydrich, un alto jerarca de la Oficina Central de Seguridad del Reich, lo llevó a trabajar a su lado.

Muchos historiadores consideran a Heydrich la figura más oscura dentro del grupo que rodeaba a Hitler, le decían “el hombre de corazón de hierro” que, en ese contexto era un calificativo que solo podía destacar su extrema crueldad. “El verdugo” (también lo llamaban así) fue el responsable de organizar la Kristallnacht (La noche de los cristales rotos) en 1938.

Hijo de un conocido cantante de ópera, era un hombre de gran cultura con una devoción wagneriana, el personaje que inspira en Visconti esa memorable escena de jerarcas nazis disfrutando de “la caída de los dioses”.

Franz Six ingresó al grupo de jerarcas de la SS donde se dedicó a crear propaganda antisemítica y antimasónica mientras manejaba los medios para difundir el ideario nazi, atento a cualquier desvió de la prensa.

El 17 de septiembre de 1940, el mismo día en que Hitler desistía de invadir Inglaterra, le encargaba a Six una lista de todos los británicos que habría que eliminar en caso de apoderarse de Gran Bretaña. A tal fin había confeccionado un “libro negro ” con 2820 personas que debían ser eliminados a la brevedad. Obviamente estaba incluido sir Wiston Churchill, pero también personajes como Sigmund Freud, Bertrand Russell y Bernard Baruch (un financista norteamericano de origen judío). La lista continuaba con masones, testigos de Jehová y hasta ¡boy scouts! pero excluía a miembros de la casa real, descendientes de familias aristocráticas alemanas que habían cambiado su apellido a Windspor durante la primera contienda mundial.

Como el proyecto de invadir Inglaterra quedó postergado, Six fue asignado como jefe del Vorkommen Moscú donde en pocos días eliminó a 144 personas, incluidos 38 intelectuales judíos. Al igual que lo habían hecho en Polonia era esencial destruir a las partes más notables de la comunidad, aquellas que podían marcar una diferencia. Por estos “servicios” fue ascendido a SS Oberführer por el mismo Himmler quien lo volvería a nombrar Brigadeführer al final de la guerra.

A lo largo de esos años millones de judíos, gitanos y rusos fueron conducidos a los campos de concentración donde sirvieron de mano de obra esclava o directamente fueron exterminados dentro del esquema de la Solución Final que Six y Heydrich habían asistido a diseñar. Originalmente la idea era deportar a los judíos y hasta se pensó enviarlos a Madagascar, pero a medida que se capturaron millones de personas, el plan original cambió por el exterminio, bajo el tenebroso eufemismo de la “Solución Final”.

Uno de los administrativos que diseñaron este plan siniestro era Eichmann, quien se había escapado de Alemania usando “la vía de las ratas”, a la Argentina donde vivió cómodamente bajo pseudónimos, aunque no ocultaba su antisemitismo. Fue secuestrado en Buenos Aires por el Mossad, trasladado a Israel y juzgado por su participación en este plan siniestro. Durante el juicio en Israel, el abogado defensor de Eichmann, el Dr. Robert Servatius convocó a Six como testigo. Éste después de haber sido juzgado en Núremberg, fue condenado a 10 años de prisión, pero solo cumplió 7 años de reclusión. Cuando fue convocado por la defensa de Eichmann ya trabajaba como ejecutivo de relaciones públicas y consultor de gestión de una importante empresa automotriz alemana.

Servatius pidió que hiciera una declaración en persona, pero el fiscal de la causa, Gideon Hausner afirmó que de presentarse en Israel sería arrestado como criminal de guerra. Durante su testimonio a distancia, Six reconoció ser el jefe de Eichmann. Obviamente Eichmann se escudó en la “obediencia debida” y argumento ser solo un engranaje –muy eficiente– en la aceitada máquina criminal nazi.

Tanto Eichmann, como Six, como Heydrich (que murió asesinado en Praga durante la guerra) eran personas educadas, profesionales notables que cayeron en las trampas del discurso populista, patriotero y racista de Hitler y actuaron como autómatas de un esquema de las “dictaduras totalitarias por derecho propio”, como las llamaba Hannah Arendt, instituciones donde primaba la banalización del mal, es decir, la dilución de las responsabilidades en un contexto burocrático que cosificaba la dignidad humana .

Probablemente la causa de la impunidad que protegía a Six era su participación en la Organización Gehlen, precursora de la Bundesnachrichtendienst, en la década del 50, como una entidad anticomunista. Su actuación en Rusia lo convertía en un especialista idóneo para el conflicto mundial que muchos creían que sería más sangriento que la contienda que acababa de finalizar. En su lugar se libró un largo conflicto espasmódico y con una carrera armamentista que llenó al mundo de armas de destrucción masiva.

Six murió un 9 de julio de 1975 en Bolonia, de un ataque cardíaco mientras vacacionaba en Italia.

Esta nota también fue publicada en Ámbito

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