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miércoles, octubre 5, 2022

El sable de Bolívar… “Y a sus pies rendido un león”

El pasado domingo 7 de agosto durante el acto de asunción como presidente de Colombia de Gustavo Petro, el rey Felipe VI de España decidió no rendir honores al sable de Bolívar y permaneció sentado mientras los demás mandatarios se ponían de pies.

Después de todo, Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón es el tataranieto del Fernando VII, el monarca que perdió medio continente americano por la determinación de sus súbditos y su propia idiocia.

No es nueva la actitud de la corona española, puede mantener amables relaciones con los gobiernos de sus ex colonias pero no les permite enrostrarle sus derrotas. En el caso de Argentina, los representantes de la poderosa colectividad española por años se retiraba de los actos oficiales cuando se llegaba a la estrofa de “a sus pies rendido un león”. Tanto insistieron con el tema del león que el nieto del autor del himno, Vicente Fidel López, cuando fue ministro del Interior suprimió la conflictiva estrofa y de allí en más no hubo quejas con el himno (sí por otros temas, obviamente, pero no hacen al caso).­

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SIMBOLOS­

­También tenemos una historia común con los sables de los libertadores, convertidos en símbolos para las fracciones políticas en pugna. Poseerlo pareciera ser una especie de talismán…

El de San Martín ya arrastraba el estigma de haber sido legado a don Juan Manuel de Rosas por su acción en Vuelta de Obligado. A la muerte del Restaurador quedó en manos de Juan Nepomuceno Terrero y finalmente fue heredado por su hijo Máximo, casado con Manuelita. A instancia de Adolfo Carranza, por entonces director del Museo Histórico Nacional, el matrimonio lo donó a esta institución.

Allí permaneció del 1897 hasta el 12 de agosto de 1962 cuando fue robado por miembros de la Juventud Peronista, con la intención de poner en ridículo a las Fuerzas Armadas y de llevarle el sable al general Perón en el exilio, pero Osvaldo Agosto, el ideólogo de la sustracción fue capturado y el sable devuelto a las autoridades nacionales.Quedó la espada de San Martin bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo, hasta el año 2015 en que fue restituido al Museo.­

El sable de Simón Bolívar también fue sustraído por miembros del grupo M19 de la Quinta del Libertador en Bogotá donde se lo atesoraba desde la muerte del caraqueño. Los miembros del M19 eran también miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Jaime Bateman y Luis Otero, los ideólogos del robo, no se inspiraron en la acción peronista sino en un acto de los tupamaros uruguayos quienes habían sustraído la bandera de los 33 Orientales liderados por Lavalleja.

Antes del operativo, los miembros de la M19 publicaron una serie de avisos crípticos en el diario El Tiempode Bogotá. Una vez extraída la espada, el grupo publicó una frase del poeta Nelson Osorio. “Bolívar tu espada vuelve a la lucha”.

Por 17 años, el sable del Libertador estuvo en la clandestinidad. En un tiempo lo tuvo el  poeta León de Greiff en su casa ,después fue enterrada en una finca en Cundinamarca, guardada en el baúl de un automóvil y finalmente en Panamá y Cuba, hasta que en 1990 se la entregaron a Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela.­

Un año más tarde fue restituida a su sitio original en la Quinta de Bolívar. Para evitar tentaciones, el sable fue guardado en una bóveda del Banco de la Republica de Colombia, hasta que el nuevo presidente de ese país, Gustavo Petro, se la pidiese al mandatario saliente Iván Duque, quien se negó a cederla para la ceremonia. Cuando Petro asume su mandato, su primera disposición fue la exhibición del arma. Fue entonces cuando el rey Felipe VI de España decidió no ponerse de pie cuando aparece el sable de don Simón Bolívar, en una actitud simbólica que ha encendido algún debate, ya que para el monarca esta espada tan trajinada no es un símbolo de Estado, mientras que para los habitantes de América del Sud se ha convertido en un emblema anticolonialista y de hermandad latinoamericana como alguna vez soñaron los libertadores.

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