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miércoles, agosto 17, 2022

Trucos sucios, los últimos días de la presidencia de Richard Nixon

Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Marina y aunque jamás entró en acción, recibió dos medallas. Su principal aporte fue revisar documentación secuestrada a los nazis y los japoneses. Entre sus actividades se destacó la colaboración con Allen Dulles –el primer director civil de la CIA– para ayudar a enterrar el pasado nazi de Karl Blessing, cuando éste fue presidente de Kontinental Öl AG, la petrolera de la IG Farben en tiempos de Hitler. Gracias a este “olvido” Blessing fue presidente del Deutsche Bundesbank en la postguerra y, de allí en más, un generoso contribuyente de las campañas políticas del joven Nixon.

Como diputado republicano ganó fama por su colaboración con el Comité de Actividades Norteamericanas, en pleno furor del macarthismo. Tomó parte activa en la investigación de Alger Hiss, un oficial del gobierno de EEUU, acusado de espiar para los soviéticos en el sonado caso de los “Papeles de la calabaza” (ya que decían que entregaba información a los rusos en una calabaza vaciada). Este caso lo convirtió en un referente de la lucha contra el comunismo.

Fue en su campaña para senador que mostró sus “habilidades” tergiversando las opiniones de su opositora, Helen Douglas, sugiriendo que tenía inclinaciones marxistas. Esta manipulación le ganó el apodo de Dirty Tricks.

Nixon estuvo 8 años en la vicepresidencia acompañando a Dwight Eisenhower pero perdió la elección presidencial frente a John F. Kennedy por solo el 0.2% de los votos. Tampoco pudo ganar la elección como gobernador de California, su estado natal. Fue entonces que expresó su intención de retirarse de la política, pero al final fue convocado por su partido. Nixon era el más popular de los candidatos republicanos y venció fácilmente a sus competidores en las primarias ( eran Reagan y Rockefeller, nada más y nada menos). En las elecciones presidenciales se impuso al demócrata Humphrey por menos del 1% de los sufragios.

Su presidencia estuvo marcada por el acercamiento con China y su difundida reunión con Mao Zedong en febrero de 1972. La actividad de su canciller, el célebre diplomático Henry Kissinger, le ganó prestigio internacional a su gestión. Durante su gestión, Estados Unidos cayó en una stagflation con aumento del desempleo y la inflación, y  aunque ya se comentaba el caso de espionaje de la sede demócrata, Nixon ganó la reelección por un amplio margen.

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 El tema Watergate fue complicándose a medida que se sucedían los acusados y los testigos, a la vez que los enemigos de Nixon levantaban sus dedos acusadores. Y enemigos no le faltaban…. “Tiene tantos” escribió el periodista Kenneth G. Crawford, “que probablemente él mismo no clasifique como su peor enemigo”. Quizás Nixon era el peor enemigo de Nixon…

Dirty Tricks tenía dos caras, sus opiniones privadas no coincidían con sus juicios ppúblicos y eso se hizo evidente en las grabaciones autorizadas por la Justicia después del inicio del caso Watergate.

A pesar de votar por la integración de la gente de color, se le escuchó decir en estas grabaciones “¡Cuánto debemos gastar en estos bastardos en ayuda social!”. También era homofóbico: “Maricones… a nadie le puedo dar la mano en San Francisco” y, para colmo, antisemita: “No puedo confiar en ellos…” dijo refiriéndose a los judíos, “son irreligiosos, ateos e inmorales”. Sin embargo, el hombre que más hizo por Nixon para llevarlo al plano internacional fue, justamente, Henry Kissinger, un judío alemán que en 1938 huyó de la persecución nazi.

Tampoco se salvaron de las críticas de Nixon los demás miembros del gabinete a los que consideraba “malditos cobardes”. A los miembros de la Corte Suprema los llamaba payasos y les deseaba la muerte. Todas estas afirmaciones fueron registradas por los micrófonos instalados en su oficina en febrero de 1971. De estas grabaciones, surge una cosa que tenía muy clara: “Nunca te olvides que la prensa es el enemigo N°1… Debes escribirlo cien veces en el pizarrón”. Y a pesar de tenerlo siempre presente, fueron los periodistas del Washington Post quienes descubrieron los trucos de Dirty Trick …

Nixon percibió que el caso era imparable cuando se dió cuenta que no contaba con apoyo en el Congreso. El impeachment estaba en marcha y era mejor renunciar que ser declarado culpable.

El 7 de agosto de 1974, después de comunicarle a su familia la decisión de renunciar, convocó a Henry Kissinger al salón Lincoln, su lugar preferido en la Casa Blanca.

“¿Acaso la historia me tratará más amablemente que mis coetáneos?” le preguntó a Kissinger después de algunas copas. A continuación, Nixon lo invitó a arrodillarse para rezar. “¿Qué he hecho?, ¿qué ha pasado?”, le preguntaba al ministro entre sollozos. 

Al día siguiente anunció al mundo su renuncia.

“Dejar el gobierno antes de que termine mi mandato es algo que aborrezco profundamente desde lo más profundo de mi alma…. Desde que tomé esta decisión, tengo la esperanza de acelerar el proceso de curación que, desesperadamente, necesita América… estoy convencido que, gracias a mis esfuerzos, el mundo es un lugar más seguro…” y concluyó: “la gracia de Dios sea con vosotros en todos los días por venir”.

Nixon pasó los últimos 20 años de su vida tratando de borrar la memoria del caso Watergate, aunque para muchos Nixon siempre fue y será Dirty Tricks.

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