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sábado, junio 25, 2022

Platense: el calamar más grande del mundo

Platense nace el 25 de mayo de 1905. Su primer presidente fue José Viviani, y uno de los integrantes de la primera comisión de fundadores fue Antonio Meraggia, la persona que había pasado el dato del caballo ganador. Otros miembros fundadores fueron Santos Aliverti, Carlos Garbagnati, César, Julio y José Pianarolli, José Roggerone, Leopoldo Lacoste y Roque Jaureguiberry. La primera “sede” del club alternaba entre la casa de los Garbagnati, en Callao 2058, y la carbonería de Aliverti, en Posadas 1515.

Boleta del hipódromo con el stud Platense.

   El origen de los colores de la camiseta no está totalmente claro. Una versión poco detallista dice que el color marrón está relacionado con el barro que abundaba en la cancha donde Platense jugaba sus partidos en los comienzos de su historia. Es conocida la versión que dice que los colores fueron tomados de la chaquetilla del jockey de Gay Simon, supuestamente blanca con lunares marrones; sin embargo, esa versión no es veraz. El color del stud Platense era el rojo con vivos negros, y la chaquetilla del jockey que condujo a Gay Simon a la victoria tenía además en el pecho tres alamares (arabescos vistosos) negros. Así, Platense comenzó usando una camiseta roja y negra pero la usó por muy poco tiempo; enseguida cambió a una camiseta blanca, la más común de la época. En algún momento entre 1908 y 1909 –todavía sin estar afiliados a la Asociación Argentina de Football– un allegado cercano apareció por la cancha donde jugaban (por entonces, Manuela Pedraza y Blandengues) con un enorme rollo o bobina de tela marrón. Como ese lugar se inundaba con frecuencia y solía estar embarrado, sugirió que envolvieran la camiseta blanca con la tela marrón de manera horizontal; así habría quedado conformada la camiseta histórica.

    En los inicios, Platense jugaba en la por entonces llamada Plaza Japonesa (que luego sería el Parque Japonés), que quedaba en el Paseo de Julio 1, entre Callao y la barranca de la Recoleta; y jugaba contra los rivales del barrio: Comercio y Argentino de Núñez. El grupo de entusiastas fundadores trabajó mucho para transformar ese terreno en una cancha aceptable. Ya desde 1905 Platense competía con buenos resultados, lo que hizo que se inscribieran en torneos de pequeñas Ligas, teniendo especial éxito en la Liga Central, en la que compitió durante 1906, alcanzando el tercer puesto en la segunda división de la misma en 1907.

    Carlos Garbagnati, ya mencionado, era empleado municipal y obtuvo una “concesión precaria” del ya mencionado predio en Manuela Pedraza y Blandengues (hoy, avenida del Libertador). Los terrenos eran bajos, pantanosos e inundables, pero Platense necesitaba cancha propia si quería afiliarse a la Argentine Football Association. En relación a esos terrenos nace también el apodo de “calamares”; el mismo tampoco está totalmente claro, y las versiones dicen que el apodo (atribuido al periodista Antonio Palacio Zino) surge de la soltura con la que se movían en ese difícil terreno (“en esa cancha, esos muchachos se mueven como calamares en su tinta”).

    Las exigencias de la Asociación incluían, además de tener un campo de juego en condiciones, la construcción de una “casilla” (pequeño reducto para vestuarios). Y Platense la construyó, ya que el padre de Germán Guassone (que años después sería presidente) era constructor y donó los materiales de construcción. Muchas personas colaboraron con aportes, donaciones y trabajo para construir la “casilla” reglamentaria, hasta que finalmente la cancha se inauguró el 25 de mayo de 1908, y en el primer partido Platense empató 3-3 contra el club Salguero.

    En 1909 Platense logra la afiliación a la Argentine Football Association y comienza a competir en la Copa Competencia, que era para equipos de segunda o tercera categoría. Pero la Asociación no aprueba la utilización de la cancha para partidos oficiales, entonces los jóvenes dirigentes deciden anotar al club en la Liga Sportiva Nacional, donde Platense gana su zona y pierde la final contra el club Liberal Argentino.

    El grupo de gente allegada iba en aumento, todos colaborando y participando de algo que ya era más grande que ellos. Así se acercaron varios jugadores de un equipo llamado Pretender, que tenía su cancha en un predio en Manuela Pedraza y Crámer (puede escribirse con o sin acento ortográfico) y del club Gloriosos Unidos, que jugaban en Cabildo y Besares, lo que enriquece el plantel de jugadores.

    Platense empezó jugando en segunda división –la categoría llevaba el nombre de Intermedia–, en un torneo de 33 equipos divididos en tres zonas de 11 equipos cada una. En 1911 pasó a jugar en la tercera división porque ese año se creó la “Intermedia extra”, que desapareció el año siguiente, por lo cual en 1912 regresó a la Intermedia tradicional, donde se clasificó segundo. Como había pocos equipos en la Primera A, los siete equipos de la Intermedia de 1912 fueron ascendidos por determinación de la Asociación Argentina junto con Banfield, el campeón de la tercera división. Ese año se había creado la Federación Argentina de Fútbol, lo que produjo una ruptura con la ya mencionada A.F.A., por lo cual muchos clubes que jugaban en Primera se quedaron en una asociación y otros (Platense entre ellos) fueron incluidos en la otra.

   Platense debuta en Primera división el 13 de abril de 1913 enfrentando como visitante a San Isidro. Fue derrota 1-0, y el primer equipo que presentó Platense en la Primera división del fútbol argentino estuvo formado por A. Pérez, A. Ansaldo y R. Ferreiro; A. Perico, E. Bellinzona y G. Barreto; P. Martínez, J. Moyano, F. Annaratone, A. Pérez e I. Cotero. Una semana después, Platense juega por primera vez como local en su cancha de Manuela Pedraza y Blandengues, ganándole 7-0 al club Riachuelo (que luego sería Sportivo Barracas). Ya en Primera división desde 1913, Platense fue subcampeón en 1916.

     Resultaba necesario jugar en otra cancha. La cancha de Blandengues se inundaba constantemente, no tenía las condiciones adecuadas para un equipo que jugaba buen fútbol y que había obtenido buenos resultados deportivos. Había que encontrar una cancha en mejores condiciones, mejor ubicada y con más comodidades para los hinchas, que cada vez eran más.

    Un grupo de dirigentes encabezados por Archibald Goodfellow (que sería presidente en cuatro períodos diferentes) se había acercado al doctor Carlos Delcasse y decidió arrendar un terreno de su propiedad, situado en Manuela Pedraza y Cramer, para ubicar ahí la nueva cancha y terminar con los problemas de las continuas inundaciones. Goodfellow y Salvador Anbouxiec pusieron sus bienes personales como garantía, y el 9 de julio de 1917 se inauguró la nueva cancha, en la que Platense ganó 1-0 un partido amistoso a Provincial de Rosario. La presentación de la cancha fue un éxito; tanto las instalaciones como el campo de juego tenían las condiciones requeridas. El primer partido oficial de campeonato en la cancha de Manuela Pedraza y Cramer fue el 22 de julio contra Porteño (0-0). Platense hizo muy buenas campañas en los años 20, finalizando tercero durante tres años seguidos (1924-25-26).

     Así nació Platense.

    De ahí en adelante su historia crecería entre dificultades y gloria, entre golpes duros y respuestas de carácter y firmeza, mostrando una resiliencia que sólo tienen los grandes.

     Platense fue uno de los 18 clubes creadores de la Liga Profesional de Fútbol, que comenzó a jugarse en 1931, junto con Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo, Estudiantes de La Plata, Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán, Ferro, Vélez, Chacarita, Atlanta, Lanús, Tigre, Argentinos Juniors, Quilmes y Talleres de Remedios de Escalada.

    En 1951 Platense hizo una gira por Italia y Suiza, jugando seis partidos. Y queda en la historia inolvidable del club su victoria por 3-2 ante el poderoso Milan en el estadio Civica Arena. El Milan llevaba una extensísima racha de partidos sin perder y era el líder del torneo italiano en ese momento (y finalmente fue el campeón), lo que realza aún más la victoria calamar. Ese día Platense formó con R. Villafañe, F. Alberti (V. Domínguez), J. C. Menéndez, R. Sandoval, M. Rodríguez (R. Dutruel), J. Maldonado, E. Hoffman, R. Cuello, F. Geronis, F. Rodriguez (J. C. Carrera), M. Ferro. DT: José D’Amico.

     Platense descendió a segunda división (por entonces, Primera B) en 1955 y volvió a ascender a Primera A a fines de 1964. Se ampliaron las dimensiones del campo de juego (a 105m x 70m) y se cambió la orientación a E-O, ubicándose los arcos sobre las calles Cramer y la extensión de la calle Moldes, donde se instaló la tribuna visitante. Así, la cancha pasó a tener una capacidad de más de treinta mil personas.

     En 1967 la AFA reestructura los torneos y se disputan dos campeonatos, el Metropolitano y el Nacional. En el Metro, Platense hizo una campaña brillante. El DT era Ángel Labruna, el equipo era ofensivo y jugaba muy buen fútbol. Venció a River e Independiente como visitante, ganó la zona B y fue el equipo más goleador del torneo. Pero perdió la semifinal por 4-3 contra el Estudiantes de Osvaldo Zubeldía en un extrañísimo e irrepetible partido (“el partido que, quizá, cambió la historia del fútbol argentino”).

    El equipo siguió siendo competitivo, y en 1970 el gran wing izquierdo Oscar Valdez fue transferido al Valencia de España, en la que fue posiblemente la transferencia más importante de la historia del club. Recio, Togneri, Russo, Pérez, Miranda, Bulla, Lavezzi, Subiat, Muggione, Topini, Murúa, Piris, Rivero y otros muy buenos jugadores conformaron por esa época algunos de los mejores equipos de la historia del club.

   Pero hacia fines de 1970 comenzaron los nubarrones. La cancha de Manuela Pedraza tenía algunos problemas en su estructura pero, sobre todo, el club debía mucho dinero por el alquiler del predio. La deuda con el plantel creció muchísimo en ese tiempo y finalmente los jugadores profesionales se declararon en huelga a fines de octubre. Y así llegó 1971, el peor año de la historia del club. Se fueron jugadores importantes, el dinero no alcanzaba y los resultados fueron muy malos. Platense padeció simultáneamente la clausura de su cancha y el paro sorpresivo de sus jugadores profesionales; ante esa situación, los jugadores juveniles hasta llegaron a jugar dos partidos en el mismo día para reemplazar al primer equipo, sufriendo las consecuentes goleadas ante equipos profesionales.

    Finalmente, a mediados de 1971 ocurrió un hecho que conmovió por completo la estructura del club: Platense fue obligado a dejar el predio de Manuela Pedraza y Cramer, que alquilaba desde 1917. El dueño del lugar, el mencionado Carlos Delcasse, había fallecido unos meses antes y sus hijos querían rescindir el contrato de alquiler y quedarse con el predio para luego dividirlo. Además, como quedó dicho, el club adeudaba una suma importante por el alquiler. El club ofreció un plan de pagos que fue rechazado e intervino la Justicia, que consideró a Platense “inquilino pudiente” (un absurdo, ya que un club no es una empresa sino una asociación civil sin fines de lucro, por lo que no era “pudiente”). En esos momentos había un gobierno militar, que no veía con especial simpatía a los clubes de barrio (de los que Platense era un verdadero emblema) y particularmente a los clubes de fútbol sin gran poder político-económico. Resultado: en octubre de 1971, después de 54 años, Platense tuvo que dejar su casa. Y además, descendido, ya que en el mismo contexto de dificultades económicas, la deuda mantenida con los futbolistas del equipo de primera división y la mencionada huelga del plantel profesional derivaron en muy malos rsultados deportivos. Así que en ese mismo año, fatal por donde se lo mire, Platense descendió y se quedó sin cancha. 

   Luego de descender en 1971, Platense jugó sus partidos alquilando la cancha de Atlanta (1972), Tigre (1973), de nuevo Atlanta (1974), Chacarita (1975) y nuevamente Atlanta en 1976, año en que se consagró campeón, volvió a Primera A y comenzó a construir su nuevo estadio en el predio de Vicente López, predio que Platense había comprado en 1949.

     Platense había planeado hacer allí su estadio; en 1954 estaba diseñado el proyecto y el mismo contaba con el apoyo del gobierno de Juan Perón, pero el golpe militar de 1955 deshizo ese sueño. Platense no tenía dinero para construir el estadio; tuvieron que pasar varios años para repensar el proyecto y juntar parte del dinero necesario para llevar a cabo la obra.

      Y lo hicieron.

   Mientras el nuevo estadio comenzaba a construirse, Platense seguía compitiendo. El torneo de 1977 fue especial: el más largo de la historia de nuestro fútbol. Jugaron 23 equipos en dos ruedas, todos contra todos. El final del torneo fue muy angustioso para Platense, ya que sólo ganó un partido de los últimos 18 y debió jugar un partido decisivo con Lanús que determinaría cuál de los dos equipos se iría al descenso y cuál se mantendría en Primera división. El 16 de noviembre, en cancha de San Lorenzo y ante más de 50.000 espectadores, se disputó un partido intenso y sin concesiones: fue 0-0, resultado que se mantuvo aún después del tiempo suplementario, así que la permanencia en la categoría se definiría por penales. La serie de 5 penales terminó 4-4, pr lo que se continuó “penal a penal” hasta que alguno fallara. Se patearon en total 22 penales, y la serie se decidió a favor de Platense por 8-7, con el arquero calamar Osmar Miguelucci atajando 4 penales, incluyendo el penal decisivo a Orlando Cárdenas. La emoción inundó la cancha; Platense seguía siendo de primera mientras Lanús, Ferro y Temperley descendían.

  El enorme esfuerzo dirigencial y de muchísimos socios se coronó finalmente con la inauguración del estadio “Ciudad de Vicente López”, lo que ocurrió el 22 de julio de 1979 (exactamente 62 años después del primer partido oficial jugado en Manuela Pedraza y Cramer). Platense empató ese día 0-0 con Gimnasia y Esgrima La Plata, con dos tercios de la platea actual y la mitad de la tribuna visitante terminadas y una tribuna tubular en la cabecera de la avenida General Paz. Las tribunas incompletas se fueron terminando de a poco, hasta que en 1996 la obra quedó finalizada. Platense se mantuvo ese año en Primera división ganando un mini-torneo (“el cuadrangular de la muerte”) en el que venció a Gimnasia, Chacarita y Atlanta.

    La historia de Platense muestra, como hemos visto, alternativas de descensos y ascensos: descendió en 1955 a Primera B y ascendió de regreso a Primera A en 1964; descendió en el fatídico 1971 y volvió a Primera como campeón en 1976; descendió a la Primera B Nacional en 1999 y volvió a descender (esta vez a Primera B Metropolitana) en 2002. Volvió como campeón a Primera B Nacional en 2006, volvió a Primera B en 2010, ascendió en 2018 como campeón a Primera B Nacional venciendo a Estudiantes de BsAs 1-0 en una final dramática en el barro y finalmente volvió a su lugar en Primera división luego de un empate 1-1 contra Estudiantes de Río Cuarto, logrando el ascenso luego de vencer en la definición por penales, en la que el arquero Jorge De Olivera atajó el penal decisivo que se transformaría en ascenso.

   Los tiempos actuales encuentran a Platense en plenitud, como una institución convocante y abarcadora.

     El estadio “Ciudad de Vicente López”, la casa del Calamar, tiene una capacidad de más de 32.000 espectadores. Sus tribunas rinden homenaje a figuras salientes de su historia: la tribuna popular local “Roberto Goyeneche” (el prócer del tango argentino, vecino de Saavedra y calamar de ley), la tribuna popular visitante “Julio Adolfo Cozzi” (arquero que jugó 193 partidos en el arco de Platense en las décadas del ’40 y ’50, vecino de Núñez, arquero del seleccionado argentino, que fue DT de Platense, tenía su platea en el estadio y fue considerado el mejor arquero del fútbol argentino por entonces), la platea lateral “Carlos Marino-Alfredo Ginanni” (presidentes de Platense en los años ’70 y ’80, que participaron del ascenso del ’76 e hicieron muchas obras tanto en lo social como en la construcción del nuevo estadio) y la platea local “Arq. Alberto Julio Zacheo” (vicepresidente de C. Marino, que falleció muy joven).

Julio Cozzi, arquero surgido de Platense, jugaba en el Club cuando fue titular del equipo argentino campeón de la Copa America de 1947.

   La hinchada de Platense es conocida como “La banda más fiel”. El nombre se origina en un estudio de la Universidad Torcuato Di Tella, que luego de un estudio realizado entre los años 1995 y 2000 determinó que Platense fue el club en el que la asistencia promedio de sus hinchas más aumentaba (9%) cuando el equipo tenía malas rachas o pasaba por malos momentos deportivos. Después de Argentina, los países del mundo en el que más hinchas de Platense hay son Brasil, Israel y Alemania, país en el que hay una especial afinidad con el club St.Pauli, de Hamburgo, un club muy especial, con una declaración de principios en las que se hace hincapié sobre valores éticos de respeto a los derechos humanos, defensa de la igualdad social, militancia antifascista, cuidado del medio ambiente y afinidad al rock.

    El “día del hincha de Platense” es el 9 de octubre, fecha de nacimiento de Nicolás Landoni, hincha de Platense que creó el programa radial “Llegó Platense” y escribió el libro “Según pasan los años”, sobre la historia del club. Landoni seguía a Platense a todas partes, a pesar de tener que trasladarse en silla de ruedas ya que padecía de atrofia espinal congénita. Falleció en la tragedia de Cromagnon diez días después de recibirse de periodista deportivo, sus cenizas fueron esparcidas en la cancha y un sector de la tribuna Goyeneche lleva su nombre.

   Platense es mucho más que la suma de jugadores que vistieron la camiseta de su primer equipo de fútbol; sin embargo, quizá valga la pena algún recuerdo de ellos. Los jugadores que más veces vistieron la camiseta de Platense hasta el presente son: Carlos Biasutto (249 partidos), Gregorio Esperón (244), Daniel Vega (244), José N. Toledo (242), Antonio Campilongo (242), Felipe Bellini (218), Claudio Spontón (209), Mario Pajoni (208), Raúl Grimoldi (204), Juan S. Prado (203). Los goleadores históricos de Platense: Daniel Vega (86 goles), Vicente Sayago (76), Orlando Garro (65), Antonio Duarte (64), Tomás Beristain (63).

  Los rivales “clásicos” de Platense son históricamente Argentinos Juniors, Tigre, Chacarita y Defensores de Belgrano. Contra todos ellos el Calamar tiene estadística favorable en los partidos disputados entre sí. Además, Platense supera en el historial de Primera División a una mayor cantidad de equipos de la que lo superan, superando a 29 clubes, empatando con 10 y perdiendo con 26.

     Hoy Platense, además del estadio “Ciudad de Vicente López”, tiene un predio cedido por el gobierno de la Ciudad de BsAs en Crisólogo Larralde y Galván, en el que juegan y entrenan sus divisiones inferiores, y un predio propio de 11 hectáreas en Benavídez, en el que se planea hacer un centro de alto rendimiento deportivo y un complejo para la concentración de los deportistas. Platense tiene una sede social y deportiva en la que se desarrollan diversas actividades culturales, educativas y deportivas.

   Platense es un club querido y respetado por sus rivales. Es más que un barrio, sencillamente porque son, por lo menos, cuatro barrios: Saavedra, Núñez, Vicente López, Florida. Caso especial el de este Calamar con tentáculos que cruzan la General Paz, uniendo el corredor que va desde Manuela Pedraza y Cramer hasta el estadio Ciudad de Vicente López, erguido al lado de la General Paz y mirando de reojo a su antiguo barrio, marrón y blanco en los viejos muros del parque Saavedra, en las veredas de los cafés cercanos a la vieja cancha y en las paredes de un barrio diferente a todos y alejado del ruido sin sentido de la ciudad enloquecida.

     Podría decirse que todos, sin excepción, recibieron con satisfacción el regreso del Calamar a la Primera división. Porque Platense es querido, a Platense se lo mira con aprecio, como un manto de identidad que refleja la cultura barrial que une a todos quienes viven de manera similar en un barrio periférico de la ciudad y en otro del conurbano, que tienen su propia idiosincrasia y su propia manera de vivir.

El Calamar más grande del mundo es marrón, es de Saavedra y alrededores y allí seguirá, agrandando su historia.

 Referencia de consulta: Alejandro Fabbri, periodista e historiador deportivo

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