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martes, noviembre 29, 2022

Venancio Flores, un personaje controvertido

Tendría que ser un héroe indiscutido para merecer que su nombre distinga a un departamento, a una de nuestras principales avenidas, a varias plazas en el interior del país y hasta una en Buenos Aires. Pero hay toda una biblioteca que también lo califica como el mayor traidor y degollador.

Este es el resultado de habitar un país que 150 años después, sigue teniendo una visión parcializada de su historia, como la que ahora quieren enseñar dividida al menos en dos, con versiones que ni siquiera se ponen de acuerdo sobre a partir de cuándo tuvimos dictadura en el pasado siglo. En este lío nos mete esta vez nuestro corresponsal, que comienza atrincherándose detrás del Evangelio de San Mateo, como si tal cosa lo pusiera a salvo. No es que los historiadores se salteen un capítulo tan importante de nuestro pasado… pero suelen sobrevolar con prudencia algunos detalles que todavía hoy pueden levantar discrepancias e iracundias. Moroy arriesga compilando y reuniendo lo que suele estar disperso, en el entendido de que escamotear estas cosas no ayuda a que las nuevas generaciones formen sus propios juicios.

Por Alberto Moroy

“El que a hierro mata, a hierro muere” Con este refrán de tiempos bíblicos “Qui in gladio occiderit, gladio peribit” (Evangelio según San Mateo) comenzamos la historia de hoy. En la portada un dibujo del asesinato del General Venancio Flores, en las calles de Montevideo, llevado a cabo el día miércoles 19 de febrero de 1868. El mismo fue publicado por Vida Fluminense (Revista ilustrada publicada en Río de Janeiro entre 1868 y 1875) en el año 1868.

Del compilador

La historia uruguaya se devalúa como el peso. Las nuevas generaciones no la recuerdan ni por referencia de sus mayores y menos la conocen, por eso muchos feriados patrios solo figuran en el topónimo callejero de las ciudades y en nombres e plazas. Esta historia es trágica, y con la mirada actual de una de esas bibliotecas, suma un genocidio, habida cuenta de los degollamientos de Cañada de Gómez en Santa Fe (Arg.) , “La cruzada libertadora” contra Paysandú, agregado a los fusilados de Florida, y la guerra de la Triple Alianza que el mariscal Francisco Solano López (Paraguay) le atribuyó personalmente a Flores, ante la presencia del Gral. Mitre. A juicio de Carlos Real de Azúa (Montevideano historiador y ensayista entre otras), fue “el mayor traidor de la historia nacional».

El nombre del protagonista figura en nomenclátor de Montevideo y uno de los diecinueve departamentos que componen la República Oriental del Uruguay lleva su nombre. A saber en dos plazas (Salto y Rivera) tambien en Buenos Aires y como “premio” allá y entonces lo enterraron en Catedral Metropolitana de Montevideo. Su asesinato ocurrido en Montevideo es recordado por dos famosos cuadro de Blanes, sin embargo pocos conocen la vida y “obra” de Venancio Flores. Al final de esta nota, su asesinato y un Intento previo acaecido el 30 de junio de 1867 atribuido intelectualmente a Jose Gregorio Suarez (Alias “Goyo jeta” del partido Colorado) y a un ingeniero aleman Pablo Neumayer y su hermano, que vale la pena conocerlo

Quién era Venancio Flores

Fue un militar uruguayo que en pos de su funcionalidad generó muertes por doquier. Luchó en la Cruzada Libertadora que se inició con el desembarco de los Treinta y Tres. En 1839 fue nombrado por los colorados jefe político del departamento de San José. Luchó en la Guerra Grande contra Manuel Oribe y Juan Manuel de Rosas (1843-1851) y participó en la batalla de Cagancha. Al inicio del Sitio Grande fue designado comandante militar, convirtiéndose luego en un influyente personaje en el Partido Colorado. No obstante, su curriculum no se agotó con eso.

Con el final de la Guerra Grande el presidente sería el general Eugenio Garzón, pero su fallecimiento hizo que se eligiera a Juan Francisco Giró, siendo Flores nombrado jefe político de Montevideo en 1852. En 1853, cuando renunció Giró, Flores formó un «triunvirato» con Fructuoso Rivera y Juan Antonio Lavalleja. Con el fallecimiento de estos, en 1853 y 1854, Flores quedó en ejercicio del Poder Ejecutivo. En nuevas elecciones, el 12 de marzo de 1854 la Asamblea General lo eligió presidente constitucional hasta el 1 de marzo de 1856, para completar el período del presidente Giró. Sin embargo, en agosto de 1855 se produjo una revolución militar contra el presidente, quien abandonó la capital.

La matanza de Cañada de Gómez (Santa Fe, Arg.)

En 1856 se radicó en la provincia de Entre Ríos (Argentina), interviniendo activamente en la Confederación Argentina y del Uruguay, apoyando al centralista Estado de Buenos Aires (gobernado por los unitarios). El 22 de noviembre de 1861, al mando de las tropas del unitario Bartolomé Mitre, fue el responsable de la “Matanza de Cañada de Gómez” (en la provincia de Santa Fe A.R. 32°49′00″S 61°24′00″W), en la que sorprendió al ejército federal en el medio de la noche e hizo degollar a más de 300 hombres. Los que no fueron asesinados en esa noche fueron incorporados al ejército de Mitre, pero desertaron en la primera ocasión. Por lo tanto, en adelante, Flores haría degollar a todo prisionero federal que cayera en sus manos… Esta acción le adjudicaría el mote de “el degollador de Cañada de Gómez”.

El hecho es tan escandaloso, que el ministro de guerra Gelly y Obes (ministro de guerra de Mitre) informa al gobernador Manuel Ocampo:

“El suceso de la Cañada de Gómez es uno de los hechos de armas que aterrorizan al vencedor… Eso es lo que le pasa al general Flores, y es por ello que no quiere decir detalladamente lo que ha pasado. Hay más de 300 muertos, mientras que por nuestra parte solo hemos tenido dos muertos… Ese suceso es la segunda edición de Villamayor, corregida y aumentada… Para disimular más la operación confiada al general Flores se le hizo incorporar toda la fuerza de caballería de la División Córdoba enemiga” (Archivo Mitre, IX, 277)

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