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martes, mayo 24, 2022
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Última proclama del Libertador por la integración de los pueblos, sigue vigente en el ideario de la Revolución Bolivariana

Desprendido de cuanto le había acompañado en riquezas materiales y poder político, el Libertador Simón Bolívar, redacta su última proclama poco antes partir, en procura de dar continuidad al magnífico ideal que lo agitó en sus batallas: la unión de la Gran Colombia.

En su lecho de muerte el líder y prócer de la independencia había llegado a la hacienda de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, propiedad del español Joaquín de Mier Benítez.

Era 10 de Diciembre de 1830, y expulsado de Venezuela, aún estando muy débil, el padre de la Patria, consciente de su condición de salud, escribió con sus dotes de liderazgo sus últimos deseos con humildad – la que siempre le caracterizó – y manifestó perdón a sus perseguidores, el amor a la patria, el interés por el bien común y con ello la necesidad de seguir transitando el camino de la integración de los pueblos: “No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia”, expresó entonces.

Aquel 10 diciembre de 1830, Bolívar, emitió su última proclama y firmó su testamento para despojarse de lo poco que le quedaba tras haber entregado su vida a la causa libertaria. Al mismo tiempo recibió los Santos Sacramentos de manos del humilde cura de la aldea de Mamatoco, quien llegó en la noche con sus ayudantes y varios indígenas.

Ese día, diagnosticado por su médico Alejandro Próspero Reverend, Bolívar adquiere la certeza de que no podrá salir con vida de su laberinto y redacta la ultima proclama que llevaba consigo los ideales de justicia y libertad: “!Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria”.

Frente a la magnitud de estas palabras, recoge el libro “Una mirada íntima al libertador en los dos últimos años de su vida pública 1828-1830”, basado en el Diario de Bucaramanga, de Luis Perú de Lacroix y La última enfermedad: Los últimos momentos de vida del Libertador por el Dr. Alejandro Próspero Reverend, que este último expresó:

“Al oír estas palabras que parecían salir de la tumba, se me cubrió el corazón; y al ver la consternación pintada en el rostro de los circunstantes a cuyos ojos asomaban las lágrimas, tuve que apártame del círculo para ocultar las mías, que no me habían arrancado otros cuadros más patéticos. Dicen sin embargo, que los médicos carecen de sensibilidad”, apuntó entonces Reverend, para abrazar tal sentimiento de libertad expresado por el creador de la Gran Colombia, en su lecho de muerte.

Previo a la lectura del documento histórico, Bolívar, había proyectado escribirle a Justo Briceño, para que se reconciliara con Rafael Urdaneta y salvar a Colombia, y apuesta desconsolado, con su postrer aliento, a que su muerte haga cesar los partidos y se consolide la unión.

En sus últimas horas, Bolívar, estuvo rodeado de sus más íntimos amigos, como José Laurencio Silva, Mariano Montilla, Joaquín de Mier y Fernando Bolívar. El notario Catalino Noguera, empezó a leer el histórico documento, pero apenas llegó a la mitad, porque la emoción y el dolor le ahogaron la voz. Continuó la lectura Manuel Recuero.

A continuación la proclama:

SANTA MARTA, 10 DE DICIEMBRE DE 1830

SIMÓN BOLÍVAR

Libertador de Colombia

A los pueblos de Colombia.

Colombianos:

Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiábais de mi desprendimiento. Mis enemigos abu­saron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.

Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.

Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.

Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de Diciembre de 1830.

SIMÓN BOLÍVAR

Al cumplirse 191 años de esta proclama, sigue vigente la lucha por los ideales del Libertador, y los venezolanos comprometidos con la unión de los pueblos elevan su doctrina moral y espiritual.

En su esencia, fue el Comandante Eterno Hugo Chávez, quien promovió la integración de los pueblos – que había sido olvidada por los gobernantes de turno- y en un salto histórico se adelantó a los tiempos creando junto a otros líderes latinoamericanos y caribeños organismos de cooperación e integración como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un mecanismo intergubernamental de diversidad de pensamiento para el diálogo y los acuerdos políticos en la región.

Se suma la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), para construir una identidad y ciudadanía suramericana y desarrollar un espacio regional integrado.

También con el nacimiento de Petrocaribe, se inscribe una alianza en materia petrolera entre algunos países del Caribe con Venezuela, con el propósito de mantener la cooperación mutua y la unión de los pueblos.

Hoy el Presidente de la República Nicolás Maduro, en una batalla antiimperialista y de emancipación de los pueblos, mantiene la lucha por la integración en la región.

A 191 años de la última proclama del Libertador Simón Bolívar, los pueblos le dicen al mundo en honor al “Sol de Colombia”, como lo llamó el general Ignacio Luque: ¡No hemos arado en el mar!

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