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domingo, septiembre 25, 2022

El Tercer Mundo

En la segunda mitad del siglo XX, muchos estados que alcanzaron la independencia en Asia y África, junto con la mayoría de los países de América Latina, fueron englobados bajo el término “Tercer Mundo”. Dicho término se creó en el marco de la Guerra Fría, cuando los países fueron clasificados en tres grupos: los del “primer mundo” eran aquellos países industrializados que estaban alineados con las ideas capitalistas defendidas por Estados Unidos; los países del “segundo mundo” estaban  cercanos al comunismo y, particularmente, a la Unión Soviética; finalmente, los países del “tercer mundo”, principalmente de Asia y África, no se habían aliado con ninguno de los dos bandos ya mencionados. Vale acotar que el término “tercer mundo” fue empleado por primera vez por el demógrafo y economista francés Alfred Suavy en un artículo titulado Tres mundos, un planeta” que se publicó en la revista francesa “L’Observateur” en 1952.

La historia de este gran bloque de países tiene un comienzo: la mencionada Conferencia de Bandung. Jawaharlal Nehru (India), Gamal Abdel Nasser (Egipto), Kusno Sosrodihardjo (a) “Sukarno” (Indonesia) y Josip Tito (líder yugoslavo que era opositor a Moscú) fueron los organizadores de dicha conferencia, que reunió a 29 países de Asia y África: Afganistán, Arabia Saudita, Birmania, Camboya, Ceylán, China, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Irak, Japón, Jordania, Laos, Líbano, Nepal, Pakistán, Siria, Thailandia, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Yemen, Egipto, Etiopía, Ghana, Liberia, Libia, Sudán y Turquía (euroasiático).

A pesar de las diferentes realidades y necesidades de cada país, todos tenían como objetivo común consolidar su independencia, por lo cual un factor de cohesión de todo el bloque fue su deseo de impulsar una política en común que les permitiera desligarse de la dinámica impuesta por los dos grandes bloques de la Guerra Fría (el occidental y el soviético).

Los organizadores de la Conferencia de Bandung gozaban de mucho prestigio entre los países que concurrieron al cónclave, ya que se les elogiaba el papel que habían desempeñado en la lucha por la libertad en sus respectivos países, y eso contribuyó activamente a lograr acuerdos. Se aceptó entonces que fueran ellos las cabezas visibles de un nuevo y tercer bloque internacional, el “Tercer Mundo”, cuya preocupación inicial era evitar la extensión “hacia la periferia” de la Guerra Fría, sobre todo hacia Asia, luego de las experiencias de Corea e Indochina (lamentablemente, Vietnam sería una confirmación posterior a esos temores), escenarios de las rencillas ideológicas de EEUU y la URSS.

Más allá de las tres ideologías diferenciables entre los países concurrentes a Bandung (pro-occidentales, neutrales y socialistas), los principios fundacionales de la Conferencia de Bandung fueron la condena unánime al colonialismo, que seguía vigente, y un llamamiento al mundo desarrollado para que cooperara en la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza.

Y es que cuando se creó el bloque del Tercer Mundo, la noción de “Tercer Mundo” se refería a tres cuestiones principales que dominaban la realidad internacional: la descolonización, la Guerra Fría y la emergencia de una era de comercio global dominada por Estados Unidos, con un crecimiento económico en los países industrializados de Occidente, y un aumento de la brecha de prosperidad entre los países, lo que hizo comprobar de manera más notable la presencia de dos tercios de la humanidad como muy postergados con respecto a los más desarrollados.

Los principios acordados y formalizados en Bandung se resumen en estos puntos:

. Respeto por los derechos fundamentales del hombre delineados en la Carta de las Naciones Unidas; respeto de la soberanía territorial de todas las naciones y reconocimiento de la igualdad de todas las razas.

. No injerencia ni intervención en los asuntos internos de otros países; respeto al derecho de cada nación a defenderse por sí sola o en alianza con otros países, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

. No participar en acuerdos de defensa colectiva con vistas a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias; abstención por parte de todo país a ejercer presión sobre otros países.

. Abstención de actos o amenazas de agresión o uso de la fuerza en conflictos territoriales o de independencia política de cualquier país; abogar siempre por componer los conflictos internacionales por medios pacíficos como tratados, conciliaciones, arbitraje o tribunal judicial.

. Promoción del interés y la cooperación recíproca, respeto por la justicia y las obligaciones internacionales y hacer valer las creencias de las distintas culturas internacionales del Movimiento.

     En síntesis, toda una declaración de buenas intenciones.

En julio de 1956, Nasser, Tito y Nehru volvieron a reunirse en Brioni (Yugoslavia), y crearon la organización política internacional estable de los países del tercer Mundo. Esa organización se llamó “Movimiento de los No Alineados”, el cual fue oficializado en septiembre de 1961 en Belgrado, en la “I Conferencia de los No Alineados”, cuya consigna principal era “la neutralidad activa”. A esa reunión asistieron Afganistán, Argelia, Birmania, Bolivia, Brasil, Camboya, Ceylán, Congo, Cuba, Chipre, Ecuador, Etiopía, Ghana, Guinea, India, Indonesia, Irak, Líbano, Malí, Marruecos, Nepal, Arabia Saudita, Somalia, Sudán, Túnez, República Arabe Unida, Yemen y Yugoslavia. En la Conferencia de Belgrado se reafirmaron las pautas establecidas en Bandung y se agregaron algunas: no pertenecer a ningún bloque militar, rechazar el establecimiento de bases militares extranjeras y luchar por el desarme mundial.

Con el tiempo, estos principios se fueron desvirtuando; más bien, se desvirtuaron del todo. Muchos de los países miembros del Movimiento dejaron de ser neutrales y buscaron el amparo de alguno de los dos bloques hegemónicos, hubo conflictos entre países miembros del grupo y no se respetó el principio de “no injerencia”.  A pesar de eso, se realizaron 16 Conferencias del Movimiento de No Alineados, y en la  XVI Cumbre del Movimiento de países No Alineados, celebrada en agosto de 2012 en Teherán, asistieron 120 países (24 presidentes, 3 reyes, 8 primeros ministros, 50 ministros de relaciones exteriores y el Secretario general de la ONU). Es lo que hay. Palabras sobran, pero en la cancha se ven los pingos y ahí las palabras se olvidan fácil.

En la actualidad, la denominación “Tercer Mundo” no representa lo mismo que cuando se originó ese grupo internacional. Hoy en día, el término “Tercer Mundo” hace referencia a los países con un nivel de desarrollo inequitativo o insuficiente para satisfacer las necesidades de toda su  población. El problema no siempre es la escasez en sí, sino el reparto injusto de la riqueza del país. Una nación del Tercer Mundo puede tener abundantes recursos naturales y las condiciones necesarias para ser una nación rica, pero aún así (o a pesar de ellos) vivir en una situación de empobrecimiento o subdesarrollo que se perpetúa en el tiempo por diversas razones, destacándose como una de las principales la corrupción política y social. Así, se consideran países del Tercer Mundo a aquellos que tienen una mala gestión política, crisis económicas, empobrecimiento social y gran inequidad para el acceso a la alimentación, la salud y al trabajo.

Una forma de determinar qué países integran esta categoría es revisar el “Índice de Desarrollo Humano (IDH)”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1990. El IDH es un indicador de uso internacional que representa la interrelación de tres variables: la esperanza de vida, el nivel educativo y los ingresos por habitante. La determinación y combinación de esas variables permite calcular el nivel de desarrollo de la población de una nación.

El término IDH reemplazó a la clasificación anterior de la que forma parte el término “países del tercer mundo”, debido a que representa situaciones más complejas que se interrelacionan. Este indicador se actualiza todos los años y divide a los países en cuatro niveles de desarrollo: muy alto, alto, medio y bajo, siendo estos últimos los “países subdesarrollados”, ahora también llamados “países en vías de desarrollo” o “países emergentes”.

Eufemismos, digamos.

Argentina ingresó en el Movimiento de países No Alineados en 1973; se retiró del mismo en 1991, volvió a acercarse en 2006 y desde entonces es “país observador”. Es lo que hay.

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