Argentina tiene una destreza inquietante: vuelve inofensivas a las mujeres que incomodan. Las pule, les baja el volumen político, las deja quietas en bronce. Canonizar es esterilizar con elegancia. Transformar dinamita en figurita escolar. Cuando la estatua ya está plantada, la homenajeada no puede corregir la pose.
Con Alfonsina Storni y Salvadora Medina Onrubia el procedimiento quedó fallado. El mármol les late. Si uno abandona la postal y arrima el oído histórico, escucha pulso.
“Descentradas”, dijeron. Sonaba clínico. Era político. No orbitaban donde el orden esperaba. Y el centro no era abstracto: tenía apellido, herencia cultural y un bigote epistemológico que decidía qué era razón y qué era exceso femenino. Lo que no giraba alrededor de ese núcleo era sospechoso. Ellas no giraban. Tenían gravedad propia. Y eso desordena cualquier sistema que necesita obediencia para parecer natural.
No fue amistad decorativa. Fue alianza con tensión real. Redacciones llenas de humo, discusiones públicas, cafés donde la autoridad masculina se sentaba sin anunciarse. En 1935, cuando a Alfonsina le diagnosticaron cáncer, se retiró a “Los Granados”, la quinta de Salvadora. En la Antología poética[i] de 1938 agradece por acompañarla en “horas amargas”. Dos palabras que dicen más de lo que aparentan. Dos mujeres sosteniéndose donde el relato dominante prefería competencia. Cooperar, en ese contexto, era un gesto político.

Madres solteras por elección. Esa palabra importa. En una época donde el matrimonio funcionaba como aduana moral, parir sin permiso era un acto de insubordinación social. No fue épica romántica: fue exposición al juicio y a la precariedad. Salvadora tuvo a “Pitón” a los dieciséis y silenció la identidad del padre. Alfonsina crió a Alejandro mientras escribía para sostener su economía. Hay más transformación en esa decisión persistente que en muchas proclamas que jamás alteraron una estructura concreta.
Salvadora llevó la desobediencia al teatro. Las descentradas[ii] examina el amor como contrato desigual y la pareja como territorio de poder. Anarquista, presa bajo Uriburu, le escribió al dictador: “No recuerdo faltas”[iii]. Negarse a pedir perdón por existir fuera del molde no es provocación adolescente; es coherencia radical.
Alfonsina usó la poesía como herramienta crítica. Entró por el lirismo y desarmó el dispositivo. En “Tú me quieres blanca”[iv] expuso la pureza como mecanismo de control. En “Hombre pequeñito”[v] dejó en evidencia la lógica de encierro que el varón pretende administrar. No es sentimentalismo exaltado; es precisión conceptual en verso.

Después vino el mar. La cultura tiende a suavizar lo incómodo. Convertir su suicidio en imagen romántica es evitar el análisis. Resulta más manejable la figura estética que la mujer enferma, consciente y agotada de negociar con el dolor. “Voy a dormir”[vi] fue una escritura situada: cáncer avanzado y un clima intelectual donde el suicidio circulaba como posibilidad discutida. Comprender el contexto no es celebrar la decisión. Tampoco trivializarla.
El canon eligió versiones simplificadas: Alfonsina como tragedia bella, Salvadora como excéntrica. Pero “excéntrica” suele significar que no acepta domesticación. La genealogía feminista no es línea recta; es campo de tensiones. Teatro, anarquía, poesía crítica. Una energía que todavía desplaza certezas.
La historia intenta pulirlas para que no incomoden. Ellas persisten con filo. Ningún orden es neutro; es resultado de fuerzas que se imponen y se naturalizan. Cuando una mujer escribe sin tutor simbólico, materna sin validación institucional o ama sin obediencia automática, el eje se revela frágil.
No piden estampitas. Exigen lectura sin anestesia. El centro siempre fue una construcción conveniente. Lo demás es movimiento reclamando legitimidad.
[i] https://huellasfeministas.ar/wp-content/uploads/2024/03/Storni-Antologia-Poetica.pdf
[ii] https://huellasfeministas.ar/wp-content/uploads/2019/01/Las-descentradas.pdf
[iii] https://www.revistaadynata.com/post/carta-al-presidente-gral-uriburu-de-salvadora-medina-de-onrubia-1931
[iv] https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/tu-me-quieres-alba/html/6d0efdae-e014-4767-a2ff-200afd2db45e_2.html
[v] https://ciudadseva.com/texto/hombre-pequenito/
[vi] https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/voy-a-dormir/html/70f9e009-7352-4f6a-ad7c-7beba21da354_2.html









